Mostrando entradas con la etiqueta Tránsitos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tránsitos. Mostrar todas las entradas

Especial Conjunción Júpiter Saturno en Acuario


Comienza un nuevo ciclo cósmico marcado por el encuentro de dos planetas que unen sus dispares energías en una perfecta sinergia de fuerzas que se acoplan para propiciar cambios importantes en el destino de la humanidad, que se irán desarrollando a lo largo de los próximos 20 años. Se trata de la conjunción Júpiter-Saturno.

Estos dos planetas son conocidos como cronocátores porque señalan el tiempo de acontecimientos importantes a nivel social.

Su ciclo de 20 años, al que los antiguos mayas denominaban Katún, es de suma importancia en sentido mundano, ya que, como el giro en el timón de un barco, marcan un nuevo rumbo para la humanidad.

Y este nuevo ciclo en concreto tiene una especial trascendencia ya que, después de 200 años de ciclos de Júpiter Saturno acontecidos en signos de tierra, a excepción de los  acaecidos en 1821 en el fogoso signo de Aries y en 1980 en el aéreo signo de Libra, sucedido por otro ciclo de tierra que tuvo lugar en el año 2000 en el signo de Tauro, asistimos a un cambio de elemento, pasando del elemento tierra al elemento aire, donde tiene lugar la actual conjunción y donde sucederán las que vendrán de aquí a 200 años. La de este año tiene su escenario, concretamente, en el cambiante, sorpresivo, inventivo, errático y revolucionario signo de Acuario.

Por si fuera poco, se trata de la más exacta acontecida desde hace siglos entre estos dos planetas, ya que, en esta oportunidad, se han alineado no sólo en cuanto a longitud sino también en cuanto a latitud, lo cual no sucedía desde 1623.

Otro dato interesante es que una de las teorías respecto a la estrella de Belén, esa que los tres reyes magos, que eran astrólogos, usaron como referencia para poder encontrar al recién nacido Cristo de la era pisciana, es que se trató de la conjunción Júpiter-Saturno que tuvo lugar en el signo de Piscis, entre el 6 y el 7 a.C. Sí, Cristo habría nacido entonces unos años antes de lo que se daba por hecho.

Para analizar esta conjunción es importante comprender la esencia energética de estos dos planetas.

En este sentido, Júpiter, el gigante del sistema solar, representa el principio expansivo, que busca abarcar todo cuanto le es posible, que nos incita a ir más allá de lo conocido, tanto a nivel físico como mental, ya sea a través de los viajes, la filosofía, la política, la religión, el estudio, etc.

Nos invita a aventurarnos, a reconocer en aquello lejano o diferente algo de nosotros mismos. Es por ello que este es el planeta de la cultura, el que nos acerca a lugares distantes, a otros pueblos y costumbres distintas de las nuestras, y nos motiva a aprender y aprehender, con la finalidad de expandir nuestra consciencia.

Y lo que impulsa a esta energía a expandirse es la búsqueda del sentido superior de nuestra existencia. La energía de Júpiter nos conduce a hacernos preguntas tales como “quién soy, de dónde vengo, hacia dónde voy”.

Es un planeta que nos invita a elaborar abstracciones que expliquen aquello que escapa a la instancia más racional de nuestra mente.

Allí donde no todo está dado por sentado interviene esta energía para formular teorías acerca del mundo que nos rodea, de nuestra existencia y de nosotros mismos.

Nos lleva entonces a erigir una cosmovisión, a gestar creencias a las que aferrarnos ante las incertidumbres de la vida, sembrando en nosotros la fe.

Estas creencias, no obstante, muchas veces pueden acabar limitándonos, encerrándonos en ciertos dogmas, en puntos de vista muy particulares, en condicionamientos morales, etc., sesgando así nuestra visión.

Podríamos entonces preguntarnos: ¿Cómo es posible que esa energía expansiva que ansía abarcarlo todo puede llegar a coartarnos así?

La explicación la encontramos en el hecho de que la órbita de Júpiter se encuentra seguida por la de Saturno que, al ser último planeta observable a simple vista desde la Tierra, representa una especie de frontera entre lo visible y lo invisible, entre lo conocido y lo desconocido, entre lo físico y lo espiritual.

Por ello, la energía de Júpiter nos permite expandirnos e ir más allá sólo hasta cierto punto, ya que esa expansión se ve, en cierta forma, restringida por la energía limitante de Saturno.

Este representa, por su parte, el principio de contracción, las limitaciones, las normas, la disciplina, el rigor, así como también, el orden, el tiempo, la forma, las estructuras. De igual manera, este planeta, no en vano llamado el Señor del Karma, hace referencia a las exigencias y dificultades de la vida, a las pruebas y retos, esos que nos hacen madurar.

Nos habla también de los miedos racionales, así como de nuestras frustraciones, bloqueos y condicionamientos, aquellos que nos estancan impidiéndonos ir más allá de lo establecido.

Ahora bien, ¿qué puede representar para la humanidad el nuevo ciclo de 20 años que ha inaugurado la conjunción de estos dos planetas, tan diferentes entre sí, en el signo de Acuario?

Y para poder contestar a esta pregunta hay que recordar que una conjunción es, en esencia, una confluencia de energías que van a actuar la una sobre la otra y que, a su vez, unirán sus fuerzas en una especie de sinergia que baila al son del signo donde acontece. Este, por su parte, vendría a ser como la música que danzan, o bien, el telón de fondo donde actúan, los planetas, matizando así su significado, así como también el significado de la resultante de la unión de sus fuerzas por medio de la conjunción.

Dicho esto, paso a interpretar lo que este nuevo ciclo Júpiter-Saturno puede implicar para nuestro mundo y para la humanidad que lo ha cocreado.

 

Un cambio de paradigma

Esta será sin duda la esencia de lo que representará este nuevo ciclo, una ruptura de paradigmas morales, filosóficos, políticos, religiosos, culturales e, incluso, científicos.

Mucho de lo que se daba por hecho será cuestionado, lo que nos llevará a experimentar una revolución en todos los ámbitos, que representará, entre otras cosas, el quiebre de muchas estructuras que, por su anquilosamiento e incongruencia, ya no se sostienen.

Asistiremos al parto de una sociedad que pasa de un viejo modelo en el que los recursos, el dinero, y las posesiones en general tenían una gran importancia, donde el culto a lo físico, a lo material, al cuerpo, al trabajo, la productividad y el goce de los sentidos físicos era lo que predominaba, a una basada en el culto al saber, a las ideas, a la dimensión intelectual y social como eje motor de su dinámica evolutiva.

 

Colapso del Sistema

Cual rayo que impacta sobre la torre, imagen arquetípica del Tarot, el sistema, por demás caduco, de la sociedad actual, sentirá el impacto de los nuevos tiempos, siendo derrumbado, no sin el consecuente caos que eso conlleva.

No obstante, esta crisis sembrará los cimientos de un nuevo modelo social, político, económico y cultural que verá germinar a una nueva humanidad.

En principio, las élites intentarán implantar un nuevo orden mundial, no olvidemos que para el momento de la conjunción exacta de Júpiter y Saturno en Acuario que tuvo lugar en el grado 0 de este signo, Plutón también se encontraba en conjunción a estos desde los últimos grados del signo de Capricornio y en cuadratura partil con Marte en Aries, indicando las luchas de poder por el control de la humanidad, ante la coyuntura que atraviesa esta atraviesa, que se suscitan actualmente y que forman parte de la impronta de este ciclo. 

Sin embargo, este está intento desesperado de ejercer un control total a nivel global está destinado a fracasar ante la errática, indomable e impredecible energía acuariana, la cual está sumamente vinculada a lo colectivo y a las fuerzas de la naturaleza, que son precisamente los factores que tendrán la última palabra y sabotearán los planes de quienes se niegan a soltar el poder que, desde la sombra, ha manejado los hilos del mundo que conocemos.

Un nuevo mundo pues surgirá al unísono de una nueva humanidad que estará siendo llamada a despertar, tal como lo refleja arquetípicamente el arcano 20 del Tarot, El Juicio, y lo hará bajo la atónita mirada de aquellos que prefieren continuar dormidos y, tercamente, se resisten al cambio.

Pero ese rayo cósmico nos impactará a todos, la diferencia radicará en cómo cada uno integrará el cambio en su vida y qué posicionamiento tomará en este tiempo decisivo para la humanidad.

Sea como sea, el caos a nivel institucional se hará notar, al mismo tiempo que se habrán ido implementando nuevas normas en un intento desesperado de mantener controlada a la población, limitando libertades y derechos fundamentales, tales como la libertad de expresión y el derecho a reunión, tanto que sentiremos estar viviendo una distopía y, mientras algunos se adhieren a las normas en aras del “bien común”, otros reaccionarán con rebeldía, cuestionando al sistema y desafiando sus restricciones.

En este orden de ideas, las protestas globales se harán sentir, como medio para reclamar los derechos y libertades de la población.

Es importante recordar también que, entre 2023 y 2024, se producirá la entrada de Plutón en Acuario, que traerá impactantes y profundas transformaciones, sobre todo a nivel colectivo y que representará, entre otras cosas, el uso de la tecnología como medio de control.

 

De la expansión contenida a las fronteras rotas

Cuando dos planetas tan diferentes se unen pueden tener efectos ambivalentes, y esto lo podremos notar, por ejemplo, en lo referente a los movimientos humanos alrededor del planeta.

Por un lado, continuarán, al menos por un tiempo, las restricciones en cuanto a los viajes y al turismo, que han representado la quiebra de empresas turísticas y de aviación, mientras que, por otra parte, se producirán migraciones sumamente caóticas e imparables que intentarán ser controladas pero que finalmente acabarán abriéndose paso y los estados terminarán por acoger, implementando políticas humanitarias.

Desafortunadamente, en algunos casos, estas serán aprovechadas como caballo de Troya para introducir elementos disruptivos que generen caos y zozobra, cosa que conviene a las élites para justificar el control de la población y para mantenerla distraída y alienada.

Con el tiempo es muy posible que las fronteras comiencen a derrumbarse, que caigan los muros que separar a unos y otros y el mundo sea un lugar todavía más globalizado, esto implicará cosas como un mayor intercambio e integración cultural y el repunte del poliglotismo.

Los viajes pueden llegar a convertirse en algo caótico, donde los planes no saldrán como lo teníamos planeado debido a los numerosos cambios que el mundo estará experimentando.

Predominará, en todo caso, el turismo a sitios raros, exóticos e inexplorados. Los viajes al espacio serán cada vez más frecuentes e incluso, gradualmente, abiertos al público en general.

Será además un tiempo de grandes descubrimientos en los viajes expedicionarios, pudiendo llegar a encontrar, por ejemplo, estructuras que habían permanecido ocultas hasta ahora y que serán reveladas gracias a cambios en la naturaleza o por medios tecnológicos.

 

Cambios en la educación

La educación será otra de las esferas que se verán alteradas por este nuevo ciclo de Júpiter-Saturno, que tiene lugar en el signo de Acuario.

Ello se verá reflejado en el surgimiento de nuevos modelos educativos que reemplazarán a los ya caducos, y que tenderán a fomentar una educación más libre, moderna y multidisciplinaria.

La educación online será cada vez más habitual y se impulsarán especialmente estudios relacionados con la física cuántica, con formas de energía, con las nuevas tecnologías, Informática, redes, así como también con la astronomía y el espacio.

De igual manera, carreras humanísticas, tales como sociología y antropología, también tendrán un papel preponderante.

Así mismo, asistiremos al surgimiento de nuevas y sorprendentes carreras universitarias y a la cada vez mayor inclusión de materias consideradas alternativas, como puede ser la sanación holística, en el ámbito universitario. Y, esperando no equivocarme, me atrevo a aventurar que la Astrología recobrará su puesto en las universidades, de donde nunca debió salir.

 

Cambios a nivel cultural, político, filosófico y religioso

El nuevo mundo que está naciendo tendrá su eje estructural fundamentado en la cultura de las redes y en el predominio de lo colectivo sobre lo individual.

Cada vez será más importante formar parte de un grupo de afinidad, donde puedan llegar a interactuar personas muy heterogéneas unidas por un mismo fin, un mismo ideal, una misma filosofía de vida, etc.

El colectivismo y la interdependencia serán cada vez mayores y tendrán cada vez más peso en la sociedad.

Más que nunca las redes sociales serán el medio a través del cual la cultura podrá promoverse y llegar a todo el mundo.

En el ámbito político nos dirigirnos hacia el advenimiento de gobiernos cada vez más heterogéneos que representarán los múltiples factores y visiones de la sociedad, organizados de forma más bien horizontal.

Por otra parte, las revoluciones y reformas se harán sentir como forma de depurar las estructuras y las políticas caducas.

A nivel filosófico, este ciclo se perfila sumamente creativo, las ideas y el saber fluirán renovados, efervescentes, vibrantes, cual ondas etéreas que estarán disponibles para aquellas mentes receptivas a sus efluvios, que se convertirán en cocreadoras de una nueva visión. En cierta forma, podría decirse que experimentaremos una especie de despertar filosófico.

El humanismo cobrará una gran importancia en estos tiempos, los consabidos valores acuarianos, libertad, igualdad, fraternidad, van a calar cada vez más hondo en la sociedad, no obstante, la energía tecnicista de Acuario, puede conducir de forma cada vez más notable al desarrollo del transhumanismo.

Por su parte, el ecologismo tendrá cada vez mayor protagonismo en nuestra filosofía de vida.

En el ámbito religioso, asistiremos al derrumbamiento de las estructuras que sostienen a las religiones tradicionales, a las cuales no les quedará más remedio que renovarse o morir.

Es muy probable que surjan nuevos sistemas de creencias sustentados en el espíritu de los nuevos tiempos.

En este orden de ideas, es plausible que acabe predominando el sincretismo religioso, incluso, una especie de sincretismo entre ciencia, religión, arte, donde se fundan los principios morales con el saber y la creatividad.

Sin embargo, puede ocurrir también que el culto a la tecnología acabe sustituyendo en algunas personas la fe en lo divino. Al igual que en los últimos tiempos muchos adoraron al dinero y lo material por encima de cualquier cosa, ahora la devoción a lo tecnológico vendrá a ser el credo con el que muchos buscarán llenar su vacío existencial.

En otro orden de ideas, habrá que estar especialmente atentos, en los tiempos actuales a las tensiones y conflictos políticos, religiosos, educativos, culturales e institucionales que detonará la cuadratura entre Marte (primeramente desde los últimos grados del signo de Aries y luego desde los primeros grados de Tauro) y Júpiter y Saturno en Acuario. 

Pueden llegar a acontecer, por ejemplo, ataques contra la libertad ideológica de algunos grupos políticos o religiosos, contra grupos étnicos, así como también hacia instituciones, edificaciones y/o autoridades políticas y/o religiosas.

Acerca de esto, tuve recientemente un sueño donde veía caer derrumbado el reloj de una catedral, lo cual me resonó mucho con el simbolismo de esta conjunción, incluido el hecho de que Saturno representa, entre otras cosas, al tiempo y, por lo tanto, rige a los relojes. Espero que este no sea uno de esos sueños premonitorios como los que solía tener en mi juventud.

 

Adelantos científicos y tecnológicos

Este nuevo ciclo nos sorprenderá con extraordinarios avances tecnológicos, así como con grandes descubrimientos científicos que expandirán las fronteras del saber.

Disciplinas como la física, la astronomía, la genética, la robótica la inteligencia artificial, la ingeniería aeronáutica y la aeroespacial, alcanzarán una gran evolución. Es muy probable que no tardemos mucho en ver plasmadas en la realidad algunas de esas cosas asombrosas que hasta ahora sólo eran una fantasía de la ciencia ficción, tales como coches voladores y vuelos comerciales al espacio.

También asistiremos al descubrimiento de formas de energía y estados de la materia hasta ahora desconocidos.

La conjunción de Júpiter y Saturno en Acuario promete, así mismo, sorprendentes descubrimientos respecto al espacio, el tiempo y la materia.

En este sentido, tendrán lugar experimentos relativos a la ruptura del continuo espacio tiempo, y otros avances y descubrimientos en materia de física cuántica, incluida la manera de realizar viajes en el tiempo, así como también viajes interdimensionales.

No menos interesantes serán los adelantos en medicina y en genética, que incluirán sorprendentes descubrimientos sobre el ADN y avances en materia de rejuvenecimiento y longevidad.

Y, por si fuera poco, es muy factible que presenciemos el, tan anhelado por muchos y tal vez temido por otros, contacto con seres de otros planetas y dimensiones.

Y no es que no estuvieran ya entre nosotros, es simplemente que esto comenzará a hacerse más evidente y cercano.

 

El espíritu de los nuevos tiempos

No cabe duda de que esta conjunción nos llevará a experimentar una forma de vivir, socializarnos y percibir la realidad muy diferente a la que estábamos acostumbrados.

Muchas cosas cambiarán, entre ellas nuestro manejo de los recursos y el dinero, al encontrarse Urano, uno de los dispositores de la conjunción Júpiter-Saturno, por su regencia moderna sobre el signo de Acuario, en el terrenal signo de Tauro.

La tecnología estará cada vez más involucrada en la forma en que producimos y manejamos en dinero (cada vez más virtual) y los recursos.

Por otra parte, la sabiduría, el conocimiento, la ciencia y la tecnología adquirirán cada vez más valor, por encima de los recursos materiales, que aprenderemos a relativizar y a darles un nuevo valor, más impermanente.

Urano en Tauro, además, se encuentra   actualmente en cuadratura con la conjunción Júpiter-Saturno en Acuario, lo que traerá como consecuencia, entre otras cosas, una nueva crisis económica y financiera de escala global, con todo lo que ello implica.

Tales emplazamientos y aspectos planetarios también dejarán notar su influencia en la naturaleza, ya que el cambio climático se hará notar con mayor intensidad, especialmente a través de fuertes heladas, tormentas, huracanes, inundaciones y terremotos.


Carta de la Conjunción Júpiter-Saturno calculada para Madrid 


También es de resaltar el papel protagónico de la mujer en los nuevos tiempos, ya que Lilith en conjunción a Urano retrógrado marca un resurgir contundente de lo Sagrado femenino, y lo hará desde la rebeldía, mal canalizada, no obstante, a través de un movimiento feminista cada vez más radicalizado, financiado por factores políticos que sólo buscan su propio beneficio.

Es importante recordar, en este sentido, que la búsqueda de la verdadera equidad entre lo masculino y femenino sólo puede ser lograda desde el amor incondicional, el respeto y la dignidad, por encima de cualquier revanchismo, y esto tiene que comenzar por el reconocimiento e integración interior de nuestra dualidad, de nuestro femenino y masculino internos.

En otro orden de ideas, es importante recordar que Acuario es un signo amigable, gregario e interdependiente pero a la vez distante e independiente, por ello no será raro que el distanciamiento social se convierta en norma hecha costumbre más allá de la actual coyuntura, quizá por la huella que esta dejará no sólo a nivel consciente sino también en el inconsciente colectivo, marcando a las futuras generaciones.

Así mismo, la ruptura de paradigmas y los numerosos sucesos repentinos y sorprendentes que experimentaremos como sociedad, marcarán rotundamente nuestra visión filosófica general, situándonos en una perspectiva en la que el sentido de la existencia estará basado, sobre todo, en el cambio, “la vida es cambio” será la premisa, y experimentar el aquí y el ahora pasará a ser lo más importante, así como prepararse para el futuro, aprender a intuirlo y ser precavidos ante los retos que este puede presentarnos.

Nuestra percepción del tiempo y el espacio puede verse en alguna manera alterada por el frenético ritmo de vida que este nuevo ciclo comporta y por los numerosos cambios que presenciaremos.

Igualmente, tomaremos mayor consciencia de la fractalidad de la vida, así como también de las sincronicidades.

Asistiremos a un tiempo de grandes revelaciones y tendremos una mayor apertura en lo referente a ciertas creencias que una vez pudieron ser consideradas raras o extravagantes, ya que progresivamente veremos plasmadas en la realidad cosas que, durante mucho tiempo y hasta hace poco, estuvieron limitadas al terreno de las conjeturas científicas y de nuestra imaginación creadora. Nos sentiremos cada vez más atraídos por lo cuántico, la multidimensionalidad, las realidades alternativas, los universos paralelos, los seres de otros mundos, etc.

Pero lo más importante a tener en consideración es que, tanto a nivel personal como colectivo, se nos estará invitando, con mayor insistencia, a despertar, a tomar plena consciencia de nosotros mismos, no sólo como individuos sino especialmente como parte de algo mayor, es decir, como humanidad, a comprender el sentido superior del ser humano, a explorar y experimentar todas sus potencialidades hasta ahora dormidas, a asumir el Ser divino que somos más allá de toda apariencia y que está encarnando esta experiencia humana, a integrar la unidad de este dentro de su multiplicidad, a reconocer en el otro otra expresión de mí mismo, a trascender la ignorancia y el apego, a ser realmente libres, más allá de esa falsa idea de libertad de aquellos que creen que la libertad es simplemente hacer lo que viene en gana, en virtud de nuestros deseos e impulsos instintivos, quedando atrapados en la paradoja de ser prisioneros de estos.

La verdadera libertad pasa por trascender esa parte irracional y básicamente instintiva que pertenece a nuestro cerebro reptiliano, y actuar guiados por la sabiduría de la consciencia, lo cual sólo será posible en la medida en que despertemos y asumamos un sentido de responsabilidad y madurez respecto a nuestra experiencia humana.




Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga

Luna Llena en Aries 2020

 

Luna Llena en Aries 2020

La Luna llena que está por acontecer tendrá lugar en el grado 9 del signo de Aries, el carnero, ese animal que se empeña en ir por la vida a golpe de cabezazos, que se impulsa con ímpetu y valentía enfrentándose a lo que haga falta, haciendo gala de su espíritu combativo.

Aries, como primer signo del zodiaco, representa los inicios, el nacimiento de algo, es como el pollito que rompe el cascarón y sale a la vida, bien podría decirse también, la Vida que sale a la vida. El Ser encarnado, esa chispa divina que ha emergido de la totalidad informe del océano de la existencia, representado por el signo de Piscis, buscando diferenciarse, ser único, manifestando así una individualidad.

Aries hace pues referencia a un sentido de identidad, que vemos plasmado en su frase clave “Yo Soy”.

Por ello, la principal necesidad que se hará evidente con esta Luna llena es la de autoafirmarnos, e incluso reafirmarnos en aquello que, de alguna manera, sentimos que somos, ya que Marte, dispositor de esta Luna por su regencia sobre el signo de Aries, nos llamará a ello.

Ciertamente, hay momentos en la vida en que reafirmarse es importante, es una especie de confirmación que refuerza nuestra voluntad y reaviva nuestra identidad, una identidad, no obstante, ilusoria, ya que representa al personaje o máscara que utilizamos en esta vida para seguir experimentando, aprendiendo y evolucionando, mas no al Ser real y trascendente que somos y que permanece velado por esa identidad egoica, necesaria, sin embargo, para experimentar en este mundo.

Otra necesidad que suele salir a flote con esta Luna llena es la de tomar alguna iniciativa, la de aventurarnos a comenzar algo nuevo, pero mientras Marte se encuentre retrógrado no será el mejor momento para ello, será tiempo más bien de retomar antiguas iniciativas que por algún motivo pudieron quedar aparcadas y que actualmente nos sintamos llamados a reactivar.

A nivel emocional estaremos más irascibles e irritables que de costumbre, pero Marte retrógrado hará que gran parte de esa irritabilidad se vuelque hacia adentro, cosa que se verá reforzada por la cuadratura que Marte en Aries está formando con Saturno y Plutón, también retrógrado, en el signo de Capricornio, que generará ciertos bloqueos y dificultades para expresar abiertamente nuestra rabia. 

Puede ser, por ejemplo, que nos cohibamos de hacerlo porque sintamos que no es conveniente ya que ello nos acarrearía disgustos o problemas mayores y nos restaría poder, o que nos encontremos haciendo pulso con alguna persona o situación para tomar ciertas decisiones o iniciativas y nos demos cuenta de que no es el momento, de que algo nos retiene y/o nos fuerza a esperar, o bien de que el tiempo no es el más propicio o las condiciones no están del todo dadas.

También es probable que nos encontremos sitiados ante las amenazas reiterativas de otro o algún ultimátum, mientras asistimos impotentes al posible derrumbamiento de alguna estructura importante en nuestras vidas.

En todo caso, estas cuadraturas pueden propiciar sentimientos de impotencia y frustración, y teniendo en cuenta el hecho de que Marte en Aries se encuentra retrógrado, es posible, si no encontramos una forma sana y constructiva de canalizar esas energías de rabia y enfado, que acabemos implosionando, carcomidos por dentro por esa intensidad emocional que por algún motivo no puede ser expresada, lo cual puede generarnos mucho stress, agotamiento e incluso llegarse a somatizar a través de alguna dolencia como puede ser dolores de cabeza, musculares, articulatorios, problemas en los dientes, erupciones u otras molestias en la piel, así como también infecciones, que pueden recrudecer en estos tiempos, afectando especialmente a las personas mayores, así que a cuidarse mucho y fortalecer el sistema inmune.

Luna Llena en Aries 2020

Estas cuadraturas pueden representar además conflictos, en especial con figuras de autoridad e institucionales.

El lado bueno de esta tensión energética es que nos dará la resiliencia necesaria para asumir los retos que nos propone, así como para soportar las dificultades del momento, fortaleciéndonos y haciéndonos más sabios y maduros. Es recomendable, en todo caso, hacer algo de ejercicio físico para canalizar mejor estas energías y liberar el stress y la ansiedad que suponen.

A nivel mundano, esta tensión cósmica podría hacer alusión a conflictos institucionales que amenacen de alguna manera con el derrumbamiento de instituciones y empresas, a no ser que se preparen para asumir las transformaciones necesarias para que puedan seguirse perpetuando, aun así, las habrá que ya no se sostengan más y, es altamente probable que, una vez que Marte se ponga directo, a partir del 14 de noviembre, reciban una buena estocada, el golpe de gracia, por así decirlo.

Por otro lado, las mencionadas cuadraturas se harán notar igualmente a manera de tensión entre los ámbitos militar e institucional.

La presencia de Lilith en conjunción a Marte retrógrado en el signo de Aries, también en cuadratura con Saturno en Capricornio, añadirá un toque de rebeldía que intensificará aún más la tensión reinante y que puede suscitar episodios de represión ante aquellos factores que desean rebelarse haciendo las cosas a su manera.

Lilith representa, entre otras cosas, al feminismo, que estará más aguerrido que nunca y que no será ajeno a la tensión reinante con las instituciones.

Los conflictos también pueden evidenciarse en el entorno familiar, así como en asuntos relativos a la casa, o manifestarse a través de la relación con la madre, con figuras femeninas en general, o bien, con cuidadores.

Puede, así mismo, que nos sintamos llamados a luchar por nuestro hogar o cualquier lugar que consideremos nuestro territorio, así como por nuestra familia, madre y/o algún otro afecto.

Y, en líneas generales, el guerrero interior estará efervesciendo en el alma, impulsándonos a retomar alguna vieja batalla o preparándonos para las que estén por venir.

Luna Llena en Aries 2020

La sexualidad también puede verse afectada por estas cuadraturas y por la retrogradación de Marte, dando lugar a episodios de tensión sexual no resuelta, represión del impulso sexual ante obstáculos y dificultades para expresarlo y, en algunos casos, rebelión ante ciertos límites o convencionalismos que coartan y/o censuran la expresión de esta energía.

Marte retrógrado en el signo de Aries, en todo caso, nos invita a explorar la energía sexual a nivel más interno que externo, es momento de profundizar en ella, interiorizarla, y aprovechar esa cuadratura de Marte retrógrado con Saturno y Plutón, para tomar consciencia de los miedos, bloqueos y condicionamientos que impiden su expresión y su disfrute y que es necesario transformar para poder canalizarla apropiadamente. Los trígonos que estará formando Venus en Leo con Marte y Lilith en Aries, facilitarán este proceso ya que el amor nos dará una dosis extra de valentía para lograrlo y la pasión se avivará, despertando atracciones intensas y poderosas.

Por si fuera poco, la Luna llena ariana estará en conjunción a Quirón, brindándonos la oportunidad de tomar mayor consciencia de las heridas que anidan en nuestro interior, especialmente en lo relativo a nuestra identidad, valentía, iniciativa, así como también a nuestra sexualidad.

Así mismo, las heridas relacionadas con experiencias traumáticas ya sean propias o heredadas a través del clan familiar, tales como aquellas relativas a guerras, violencia de cualquier tipo o accidentes pueden reavivarse con este tránsito, que nos llama a sentirlas con la intención de abrazarlas e integrarlas.

La cuadratura entre Marte y los planetas Saturno y Plutón, puede dificultar este proceso, ya que es muy probable que nuestra reacción ante la rabia y la impotencia que emergen de esas heridas sea reprimir esas emociones, pero es importante darnos el espacio y, sobre todo, el tiempo para aceptar, integrar y sanar, desde una contención que nos sostenga mientras transformamos nuestros miedos y condicionamientos para poder renacer como el ave fénix.

Como veis, esta Luna será tensa e intensa, pero también nos brindará una gran oportunidad de trabajo interno y sanación.

Finalmente, este ciclo lunar que inició con el novilunio en el racional y pragmático signo de Virgo y tendrá su clímax en el impulsivo e individualista signo de Aries, nos propone ser más íntegros o enteros con el objetivo de reafirmar nuestra personalidad, conduciéndonos así a ser también más originales y auténticos.



Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga


Luna Llena en Piscis 2020


Piscis es el signo de la inspiración, así que ha llegado el momento del año en que es preciso preguntarte qué tan inspirado estás, que tan conectado estás con la profundad de tu alma, con los mundos sutiles, y no te hablo de fantasmagorías, sino de esas energías superiores, divinas, de tu conexión con la fuente. ¿Te sientes en comunión con la totalidad de la Vida o te sientes desconectado?

Sea como sea, la Luna llena en este signo nos está alentando a experimentar en nuestro interior esa comunión, a meditar, a inspirarnos, a ser más sensibles y receptivos, a apreciar la sutil belleza que subyace en la creación, esa que le ha permitido manifestarse. Así mismo, nos invita a vibrar en amor incondicional, a sentir la magia que nos permite estar aquí, viviendo este sueño, este maya (ilusión), y a experimentar la esencia trascendente que se esconde tras su velo. 

A nivel emocional, esta Luna llena, que tendrá lugar en el grado 10 de Piscis, promete sumergirnos en los profundos mares del alma, y ya sabemos cómo es el mar, misterioso, insondable, a veces calmo, otras agitado, y otras incluso puede reservarnos un temible tsunami, amenazando con arrasar todo a su paso. 

Y es que Piscis es un signo de emociones variables e inquietas como las olas del mar, así que no nos extrañe encontrarnos especialmente sensibles y puede que hasta removidos durante esta lunación de plenilunio ya que este signo nos vuelve más susceptibles de lo habitual e incluso más vulnerables, cosa que habremos ido notando durante el desarrollo de este ciclo lunar que tuvo su novilunio en el poderoso, creativo y dramático signo de Leo, por tanto todo ese drama leonino verá su punto cúlmine de expresión durante el plenilunio pisciano, ¿os podéis imaginar lo que esto puede representar a nivel emocional?... Será como ese bebé que llora desgarradoramente y, aunque es probable que podamos encontrar diversos motivos, puede que en el fondo no sepamos porqué. 

Quizá simplemente sea un intento de llamar la atención sobre alguna necesidad desatendida o bien puede ser también que sienta todo lo que le ocurre y/o lo que pasa a su alrededor con tal intensidad que se sienta alienado por su propia sensibilidad y necesite desahogarse. 

Y aunque puede que algunos afronten este período de mayor sensibilidad a través de la negación de esas emociones tan profundas o la evasión de estas a través de algún pasatiempo o adicción, lo ideal sería concedernos ese espacio sagrado de conexión con nuestro interior que nos permita abrirnos a sentir aquellas corrientes que se mueven en las profundas aguas del alma, sus diferentes peces y otras especies abisales, esos traumas y dolores, esas insatisfacciones, esas nostalgias y desilusiones, así como también esos sueños que, cual estrellas y caballitos de mar, adornan nuestro mundo interior, llenándolo de magia, ilusión y esperanza. 

Es posible que necesitemos llorar, o bien, desahogarnos de alguna otra manera, vaciarnos de todo lo que nos genera tristeza, dolor, desazón o insatisfacción, ya sea a través de las lágrimas o de alguna forma de expresión artística donde la inspiración sea la clave, tal como la música, la danza o la poesía, que nos permita sublimar esas emociones y retornar a la calma, no sin haberlas experimentado pues sentir es sanar y sólo entregándonos a sentir serenos capaces de trascender ese contenido emocional que, de lo contrario, acabará drenando nuestras energías, nuestra vitalidad. 

Otra emoción asociada a Piscis es la culpa, que puede llegar a emerger fácilmente cuando la Luna florece en este signo. Es preciso, en este sentido, ser capaz de trascender esta emoción, que puede resultar tan dolorosa y autodestructiva, a través del perdón, así que es buen momento para practicar ho’oponopono (terapia del perdón), para poder reconciliarnos interiormente con nosotros mismos y con cualquier persona, relación o circunstancia respecto a la cual emerja esta emoción en nuestro interior. 

En todo caso, esa misma sensibilidad que hace de Piscis un signo tan sufrido y complejo, también lo convierte en un signo sumamente intuitivo e inspirado. 

Por ello, esta Luna puede brindarnos la oportunidad de canalizar energías sutiles a través de alguna forma de expresión artística, así como de adentrarnos más profundamente en nuestra dimensión espiritual y experimentar la comunión con la fuente, representada a través de su maternal energía, que desplegada en este signo hace referencia a la madre divina, aquella que nos nutre y cobija con su amor incondicional, nos insufla su profunda sabiduría, nos deleita con la sutil belleza de su gracia y nos enseña la entrega y el perdón.

La Luna llena en este signo también nos está invitando a meditar y a encontrar nuestro espacio de retiro y de silencio no sólo exterior sino interior. 

Así mismo, nos llama a soñar, a dejar volar la imaginación, a creer en aquello que no podemos ver, a tener fe. 


Hemos de estar atentos, sin embargo, para no caer en los oscuros abismos que la energía pisciana también nos podría deparar.

Y es que este es un signo misterioso y contradictorio, su energía está relacionada, entre otras cosas, con los despistes, la confusión y, en su expresión más densa, con los engaños y las traiciones. 

Otros sentimientos vinculados a este signo son el abandono, la soledad y el vacío, así como la sensación de alienamiento. En este sentido, es importante recordar que Piscis inclina al aislamiento, ese que permite experimentar de forma más fehaciente la sensación de separación y que nos recuerda que hay algo más grande que nuestro personaje, a lo cual precisamos volver. 

La Luna además hace referencia a la madre, a la familia, al clan, a los ancestros, al hogar, la casa, la intimidad, a nuestros afectos, a nuestras necesidades básicas, así como también a nuestra capacidad de nutrir y expresar cariño, así que estos aspectos vitales también pueden verse embebidos en la sutil, compasiva y emotiva energía pisciana. Entre otras cosas, estaremos más sensibles a nuestras propias necesidades, aunque es posible que en cierta forma nos sintamos muy dispuestos a sacrificarlas por los demás como una forma de expresar e incluso demostrar nuestro amor incondicional. 

No obstante, la impronta leonina que marcó el inicio de esta lunación estará ahí presente, y tanto puede emerger a través del plenilunio pisciano como una generosa entrega y un heroico sacrificio por nuestra familia o afectos, como también expresarse de forma egoísta, dando una excesiva autoimportancia a nuestras propias necesidades y adoptando una actitud victimista y culpabilizadora hacia aquellos que sentimos tendrían que salvarnos de nuestra profunda insatisfacción. 

Es importante, por ello, evitar caer en actitudes infantiles y ver qué podemos hacer nosotros mismos por llenar esos vacíos y, más aún, explorar el origen de estos, lo cual siempre nos llevará a una misma conclusión, nos sentimos separados, desconectados, de la fuente y, por ello, interiormente desnutridos, desarraigados y desatendidos, huérfanos de ese amor incondicional que todo lo llena. 

Claro que puede darse el caso de que realmente nuestros afectos no hagan mucho por expresarnos cuánto nos quieren o que incluso no sientan exactamente lo mismo que nosotros o, al menos, no con la misma intensidad, por lo cual es normal que nos sintamos dolidos y/o abandonados en algún sentido, en ese caso, quizá estaría bien abrirles el alma y expresarles nuestro sentir, aunque si su respuesta no es la que esperamos seguramente acabaremos por sentirnos incomprendidos, cosa muy típica de Piscis, que es capaz de comprender a todo el mundo pero al que casi nadie comprende. En todo caso será importante expresar aquello que sentimos, de lo contrario caeremos en esa costumbre pisciana que a veces puede resultar enfermiza que es la de callar y aceptar hasta lo inaceptable. Y aunque es positivo saber adaptarse a las circunstancias, algunas veces el conformismo pisciano nos puede llevar a soportar situaciones tóxicas que, tarde o temprano, acabarán por deprimirnos o enfermarnos. 

Hemos pues de recordar que la compasión ha de empezar por nosotros mismos. 

Pero más allá de toda esta faceta emocional tan convulsa, Piscis es, sobre todo, un signo místico, sin duda el más espiritual de todos. Este representa, en esencia, el caos previo a toda creación, la fuente de la cual proviene y la disolución de la misma, es por este motivo que se encuentra situado en el último puesto de la rueda zodiacal, es la cola del ouroborus, el final del ciclo, pero también el preámbulo a un nuevo comienzo, por ello guarda un profundo sentido de eternidad e infinitud. 

Por si fuera poco, Neptuno, uno de los dispositores de esta Luna llena pisciana por su regencia moderna sobre el signo de Piscis, se encuentra en este mismo signo, por tanto, domiciliado, y además retrógrado, enfatizando así la energía espiritual de esta lunación y volcándola hacia dentro, permitiéndonos ir aún más profundo en la introspección que esta Luna nos propone. 


Por otra parte, Júpiter, también dispositor de esta Luna por su regencia tradicional sobre el signo de Piscis, se encuentra caído en el signo de Capricornio y aún en movimiento retrógrado, invitándonos a encauzar la sensibilidad pisciana en la exploración y expansión de nuestros límites y estructuras; allí, en ese escarpado territorio, nos encontraremos interiorizando con el fin de aprender de esos límites, reconocer cuánto nos hemos dejado allanar por nuestros miedos y frustraciones y aprovechar la oportunidad de desaprenderlos, para ser capaces de seguirnos expandiendo y escalando cotas más altas en pos de nuestras metas, no sin un ejercicio de auto transformación, una firme práctica de empoderamiento y una dosis extra de disciplina, ya que Júpiter aún se encuentra en conjunción a Plutón y Saturno en Capricornio, ambos también retrógrados, así que hay mucho que interiorizar y reestructurar antes de poder seguir ascendiendo. 

Este stellium capricorniano nos ayudará a tirar ese cable a tierra tan necesario cuando la energía de Piscis está reinando y podría llegar a sumirnos en la confusión y la ensoñación y, en el peor de los casos, hacernos perder la perspectiva de la realidad. 

Será resaltante también el papel que jugará el planeta Urano, que aún se encuentra retrógrado en el signo de Tauro, dentro de la dinámica energética de esta lunación, ya que la Luna se encontrará formando un sextil a este, y el Sol, por su parte, un trígono al mismo. Esto nos indica que los cambios repentinos y radicales, las sorpresas y los descubrimientos estarán a la orden del día. 

El Sol en Virgo, signo que, entre otras cosas, representa la verdad, estará pues iluminando a la Luna pisciana, exponiendo a la luz el caos, la confusión y los engaños, lo cual, con la ayuda de Urano, hace referencia a interesantes revelaciones que pueden perturbar nuestra paz y seguridad pero que también pueden producir cierta sensación de alivio, ese alivio de saber sobre qué terreno pisamos, de ver las cartas dadas de vuelta sobre la mesa para poder ver las personas, cosas y situaciones desde una perspectiva totalmente diferente y comprender mejor la totalidad de cuanto nos acontece. 

Esta aspectación puede ser además muy favorable a nivel espiritual, ya que representa un nuevo llamado a despertar, así mismo, será altamente estimulante para nuestros sentidos físicos y también para nuestro psiquismo, potenciando tanto la sensorialidad como la intuición, la percepción extrasensorial en general y las revelaciones oníricas. Es pues una aspectación bastante tántrica y que además removerá nuestros valores y nuestra autoestima, haciendo que nos replanteemos muchas cosas. 

El ámbito económico también puede verse estimulado, bien en sentido positivo, a través del cumplimiento de algunos sueños que implican cambios en nuestras vidas, gracias a nuestros ahorros o a algún regalo o dinero inesperado, o bien, en sentido negativo, a través de alguna pérdida o estafa que en la lunación pisciana suelen abundar y de la que quizá pueda librarnos la virguiana luz del Sol que con su ojo clínico lo escrutará todo al mínimo detalle y nos advertirá de aquello que pueda poner en riesgo nuestra seguridad. 

A nivel colectivo, por supuesto, también veremos aflorar los engaños a la luz y tomaremos mayor consciencia de la magnitud del caos reinante. 

Como si no bastase, la interacción de Urano en Tauro con la Luna llena pisciana puede hablarnos también de una mayor incidencia de desastres naturales, sobre todo de aquellos relacionados con el agua, tales como tsunamis, huracanes, trombas, lluvias torrenciales e inundaciones, aunque espero que tales sucesos no se produzcan o, en todo caso, causen el menor daño posible. Sea como sea, con Urano en Tauro, la Tierra se encuentra atravesando un período de cambios radicales y el elemento agua representado por esta Luna llena pisciana puede hacerse notar en este sentido. 

Volviendo al plano personal, hemos de estar atentos también a este elemento, ya que puede haber mayor incidencia de filtraciones, inundaciones, etc., que pueden representar gastos inesperados, o bien, tener que solicitar la asistencia del seguro. 

Esta Luna, no obstante, puede reservarnos también bonitas sorpresas, esas donde la magia y el encanto están presentes, y brindarnos la oportunidad de una mayor experimentación espiritual. 

Meditemos pues para disipar las espesas neblinas del inconsciente con la perfecta luz de la consciencia, entreguemos nuestra límpida alma al infinito, para ser uno con la totalidad de la existencia, en plena comunión con la fuente, con el vacío, ese vacío de la eternidad que nos reserva la verdadera plenitud, el gozo divino del samadhi, quizá no lo alcancemos tampoco esta vez, pero qué lindo es soñarlo, o quizá sí, quién sabe, con Piscis todo es posible. 

Que la madre divina en su insondable compasión nos revele en su silencio la inmensidad de su gracia y nos ayude a trascender el sufrimiento de esta existencia condicionada, que el velo de maya se abra para nosotros y nos permita experimentar todo tal cuál es, sublime, infinito y eterno. 



Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga

Luna Llena en Sagitario 2019


La próxima Luna llena tendrá lugar en el entusiasta y visionario signo de Sagitario. 

Este es el signo de la fe, el optimismo y la alegría. 

Está representado por el aventurero centauro, siempre explorando nuevos horizontes que le permitan expandirse, y apuntando su flecha a lo más alto, simbolizando así la búsqueda de un sentido superior, mientras cabalga con sus patas equinas, representando esa parte animal que se deleita en el disfrute de los placeres sensoriales. 

Y es que Sagitario es un signo de naturaleza dual, mitad animal, mitad humano, que busca el saber o conocimiento superior del mundo espiritual, a la par que experimenta su lado instintivo y salvaje. 

Siendo la espontaneidad una de sus características más resaltantes, Sagitario prefiere pedir perdón a pedir permiso, simplemente se comporta con total naturalidad, se toma la libertad de ser él mismo y expresarse según su impulso inmediato. 

La Luna en este signo nos lleva entonces a mostrar libremente nuestras emociones,a expresarlas con sinceridad, de forma extrovertida, sin que nos quede nada por dentro, puede incluso que nuestras emociones y nuestras de afecto se vuelvan algo exageradas y que, sea cual sea la emoción que sintamos, esta se vea amplificada, la rabia será menos contenida y más airada, mientras la tristeza puede derivar fácilmente en una catarata de lágrimas, y la risa convertirse en una gran carcajada. No obstante, la emoción predominante con esta Luna es la alegría, aunada una sensación interior de optimismo que nos tirará hacia arriba a pesar de cualquier dificultad o drama vital que podamos estar experimentando. 

La fe que habita en el alma emergerá para tomar las riendas de cualquier situación, animándonos a seguir adelante en pos de lo desconocido y a luchar por conquistar nuestros sueños, inspirados por nuestros ideales,y a esbozar una gran sonrisa a pesar del sufrimiento, permitiéndonos ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío y llevándonos agradecer a la vida todo lo bueno que nos ofrece por relativamente mucho o poco que sea. 

Esta es la actitud que hace de Sagitario un signo abundante, cuya meta es prosperar, fructificar. Así que, a nivel emocional estaremos vibrando en esa actitud de gratitud y expansión que favorece la energía de la abundancia, pudiendo así ser capaces de manifestar algún propósito a través de la energía del Sol geminiano que irradia su inquieta y versátil luz, su potencia intelectual, capaz de utilizar el poder de la mente y las palabras para crear y manifestar, obrando la magia que sólo la voluntad de una mente enfocada es capaz de expresar.  Hemos de procurar, sin embargo, no caer en la dispersión a la que este signo, también dual, tiende habitualmente.


La clave está en integrar su dualidad, para engendrar esa potencia creadora con la que operará a través de sus ideas, palabras y movimientos. 

Estaremos, en todo caso, más ágiles y ocurrentes, y tenderemos a obrar con astucia y curiosidad. 

Esta será pues una lunación inquieta, en la cual nos animaremos a movernos más de lo habitual y dejar la zona de confort para expandir nuestro territorio e ir en busca de esos nuevos y amplios horizontes que nuestra alma nos estará invitando a explorar y conquistar. 

Puede darse algún viaje, ya sea corto (a, algún pueblo o ciudad dentro del mismo territorio), por la presencia del Sol el Géminis, o largo (a un lugar más lejano) resonando con la energía de esta Luna llena sagitariana, o puede ser simplemente que afloren nuestras ganas de viajar y que empecemos a fantasear con las vacaciones. 


Los asuntos relacionados con el extranjero, como pueden ser importaciones y exportaciones, temas migratorios, documentos tales como visados pasaportes o poderes, pueden cobrar especial relevancia en este ciclo lunar y, especialmente, durante esta Luna llena. 

Temas relativos a propiedades inmobiliarias en el extranjero y/o a familiares que encuentran viviendo lejos o viajando pueden también protagonizar algún hecho que nos afecte de alguna manera, ya sea positiva o negativamente. 

Por si fuera poco, y para intensificar la expresión de esta Luna llena sagitariana, el planeta Júpiter, quien es su dispositor por su regencia sobre el signo de Sagitario y que se encuentra actualmente en su domicilio, estará muy cerca de la Luna, ya que esta estará haciendo una conjunción separativa durante el plenilunio, ello potenciará la estela de expansión que esta Luna propone, así como las emociones, que estarán muy a flor de piel y pueden verse incluso amplificadas. 

Horas antes del plenilunio la Luna habrá activado además la actual cuadratura entre Júpiter en Sagitario y Neptuno en Piscis, que tiñe la atmósfera de una tensa nebulosidad que desafía nuestra fe y nuestra confianza, así que es momento para ser prudentes y evitar pisar en falso, caer en alguna trampa, engaño, traición o sectarismo.  La fe ciega puede precipitarnos a un abismo tras la neblina, más cuando el tránsito del Sol en Géminis favorece la proliferación de listillos y vendemotos y la Luna se encontrará dispositando a Mercurio que actualmente se encuentra en el signo de Cáncer, así que atentos con lo que os ofrezcan, sobre todo en temas de negocios, transacciones comerciales o asuntos inmobiliarios porque puede haber gato encerrado.   

Es posible también, con las energías reinantes en torno a la atmósfera del plenilunio sagitariano, que se exacerbe el caos a nivel político, que hayan problemas en las comunicaciones, errores en escritos o confusiones derribadas de estos, así como un índice mayor de problemas con la telefonía, proliferación de noticias falsas, mayor probabilidad de episodios caóticos en la vialidad o en medios de transporte, problemas con el coche, pérdida de maletas, riesgo de naufragios, etc.


En un sentido más agradable y favorable es una Luna propicia para meditar, para la práctica devocional, para filosofar, cuestionarnos cosas y vislumbrar nuevas visiones, inspirarnos a aprender y enseñar, así como para dar rienda suelta a la imaginación, para descansar y desconectar de la rutina, para trabajar en proyectos de tipo artístico que nos propongan el reto de ir un poco más allá de lo habitual y avanzar a la conquista de nuevos territorios, para evadirnos del mundanal ruido en el placer de la música, la poesía y otras formas de arte inspirado, para soñar aquello que anhelamos y reconocer los desafíos que nos propone el concretarlo, puede que soñemos más allá de lo que parece posible realizar, que pequemos de poco realistas, pero como bien dicen, soñar no cuesta nada, sin embargo, un poco de energía saturnina que nos haga tocar tierra y equilibrar esa imaginación desbocada y desenfocada con algo de sentido práctico nos puede ser de gran ayuda en estos momentos. Y, como dice el dicho, “a Dios rogando y con el mazo dando”… Está bien tener fe, optimismo y devoción, pero si esa fe no va acompañada de pragmatismo se puede diluir y hacer que nuestros sueños se escurran como arena entre los dedos. 

Añadiría para finalizar ese hermoso axioma iniciático que reza: “Observa la rueda del destino y trabaja”. 

¿De qué nos serviría la visión de Sagitario si el signo que le sigue, Capricornio, no nos señalara limites claros y nos propusiera desarrollar la tenacidad, esfuerzo y disciplina necesarios para poder plasmarla o cristalizarla de forma realista y consecuente?. 


Tendremos además a Mercurio, Marte y el Nodo Norte en conjunción en Cáncer opuestos a Saturno, Plutón y el Nodo Sur que aún se encuentran en Capricornio, lo cual representará en función de esta Luna llena sagitariana la invitación a tomar una iniciativa que marcará el rumbo de nuestras vidas en la búsqueda de esa expansión que nuestra alma está demandando, esta puede tratarse por ejemplo de comenzar una familia o expandir la que ya tenemos, iniciar un negocio propio, iniciar trámites para algún asunto relacionado con la casa, como puede ser la compra o venta de un inmueble, el proyecto de algún viaje o residencia en el extranjero, etc., a la par que se nos propone o incluso exige, de alguna manera, soltar el lastre de alguna estructura caduca en nuestras vidas que, aunque parece negase a morir, ya ha cumplido su ciclo, es tiempo de cerrar algunos karmas, al menos de momento, y pasar página para enrumbarnos hacia espacios más amplios y promisorios. 

Este cambio puede, sin embargo, darse de forma violenta y desafiar nuestras resistencias. Puede conllevar además algún tipo de conflicto de intereses, discusiones y desencuentros con hermanos, vecinos, amantes o violentar la comunicación en el ambiente familiar, en este sentido, si hemos de sostener algo, entre todo aquello que hemos de soltar, que sea la paciencia y la voluntad para seguir adelante con las iniciativas que nosotros mismos hemos elegido o bien, que el destino, como expresión de nuestro inconsciente, quizá de forma forzada, nos ha llevado a tomar como salida a una situación que nos pide soltar una estructura que ya no da más de sí. 

Se cierran entonces situaciones desgastadas del pasado y, a cambio, se abre la puerta a iniciativas razonables que resuenan en nuestro interior y que nos facilitarán el despliegue de horizontes más amplios, quizá poco definidos o claros aún pero que nos plantean el reto de confiar en el sentido superior de los acontecimientos, así como en nuestra intuición. Al estar Júpiter retrógrado, sería conveniente ir revisando los proyectos sobre la marcha para ajustar lo que sea necesario. Con el tiempo las cosas se irán aclarando y tomando su lugar. 


Meditemos pues bajo la Luna llena, disfrutémosla plenamente sin perder por ello la perspectiva, haciendo que la magia del Universo conspire a nuestro favor, en tanto en cuanto reconocernos la voluntad divina con la cual será preciso alinearnos y, para ello, habrá que soltar ciertos lastres y asumir el timón de nuestra alma y, aunque el panorama se presente nublado, confuso, sostener la fe y afinar la intuición puede ayudarnos a mantenernos a flote hasta llegar a ese nuevo puerto u horizonte que poco a poco se irá abriendo ante nosotros, será como una cortina que se rasga de golpe y nos presenta un panorama poco claro o definido pero, aún así, esperanzador, como si una tenue luz atravesara esa neblina y nos permitiera intuir algún faro que, poco a poco, nos irá guiando allí donde es nuestro destino llegar. Confiemos en los designios del Universo que, en su inefable sabiduría, suele escribir derecho con líneas torcidas.


Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga