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Luna Llena en Escorpio 2022 y Eclipse Lunar



Estamos asistiendo al momento cumbre de este ciclo lunar que tuvo su inicio con el novilunio en el signo de Tauro en conjunción al planeta Urano y al nodo Norte, brindándonos un eclipse solar parcial, y que por lo tanto está marcado por la impronta del cambio radical y del reinicio afectando de alguna manera aquello relacionado con la dimensión material de la existencia, como puede ser los recursos , el dinero, el cuerpo, la naturaleza, así como también con la sensorialidad, la autoestima, la sensualidad y los valores.

Y ese clímax lunar que nos seduce cada mes con la belleza de su brillo nocturno ha venido a manifestarse, en esta oportunidad, a través de la poderosa y transformadora energía del signo de Escorpio, en el que tiene lugar esta Luna llena, concretamente en el grado 25, y que, por si fuera poco, también nos ofrece el sello de cambio que es capaz de imprimir un eclipse, en este caso lunar, total y en torno al nodo Sur, que desde hace unos meses transita por el oscuro fango del territorio escorpiano.

Un eclipse lunar cumple la función principal de resetear nuestro mundo emocional y psíquico, por lo que puede resultar sumamente removedor, especialmente para aquellas personas a las que aspecta algún planeta o algún ángulo de su carta natal.

Al ser total, el cambio que promueve es mucho más potente, por lo tanto, es importante estar preparados para aceptar su propuesta y canalizarla de la forma más sana posible, abrazando ese cambio y comprendiendo que es la forma que el universo tiene de dar curso a nuestra evolución.

Con Escorpio como escenario del mismo, tomaremos consciencia de nuestra sombra, de aspectos oscuros, negados y reprimidos que, de alguna manera, habían sido desterrados al misterioso dominio de nuestro inconsciente y que ahora emergen para ser reconocidos, aceptados, sanados e integrados de forma creativa a nuestra personalidad, y lo harán principalmente a través de nuestras emociones, de nuestro psiquismo, de nuestra percepción y nuestros instintos.

Es posible, por ejemplo que nuestra intuición se vea intensificada avisándonos de peligros y de situaciones complicadas que será preciso atender y que nuestros sueños sean más simbólicos, profundos, complejos, misteriosos e incluso oscuros o tenebrosos, pues estarán mostrando miedos muy viscerales arraigados en la psique, así como deseos reprimidos que han de ser reconocidos y aceptados, pero también puede que recibamos mensajes de sabiduría y empoderamiento a través de nuestros sueños o de nuestra intuición, ya sea de forma directa o a través de algún medio oracular como puede ser el tarot.

Es un período especialmente prolífico para los investigadores, esoteristas, brujos, chamanes, yoguis, terapeutas y todos aquellos dedicados al mundo de la magia o al de la transformación interior.

Es importante, no obstante, que sus energías sean utilizadas con consciencia y buenos propósitos, ya que también puede facilitar el trabajo de aquellos que se dedican a la magia negra, que buscan perjudicar, manipular y subyugar a otros, haciendo rituales destructivos y trabajando con energías del bajo astral.

Las emociones que se muevan en este período, marcado no sólo por el momento del plenilunio, si no por todo este ciclo lunar y por el tiempo de repercusión del eclipse que puede abarcar hasta unos seis meses después, serán sumamente poderosas y transformadoras.

Todo aquello que está y ha estado estancado, quizá por mucho tiempo, en nuestro interior, y que parece tan estático, en realidad ha estado experimentando una mutación, una profunda y poderosa transformación que al ser tan lenta puede pasar desapercibida pero dado el momento se hace visible y perceptible y nos plantea la responsabilidad de hacernos cargo de ella, de integrar su fuerza, sabiduría y poder pero ello comporta también atravesar y aceptar el dolor que implica transformarse, ya que ello conlleva una muerte y un renacer.

Y hasta que no somos capaces de asumir esto la alquimia no puede ser completada y el loto de la sabiduría no puede florecer, ofreciéndonos su fragancia.

Tal como el hizo el Buda, hemos de enfrentar todos nuestros demonios internos iluminando con la luz de la consciencia, representada por el Sol, todos los rincones oscuros del alma, representada por la Luna, sólo entonces es posible aquello que llamamos iluminación.

No en vano, el plenilunio escorpiano es conocido como la Luna del Buda o Luna del Wesak (cuarto mes lunar), pues fue durante una Luna llena en Escorpio en la que tuvo lugar la iluminación del Buda histórico, Siddhartha Gautama.

En todos nosotros está ese potencial, esa semilla de loto que sólo puede crecer en el fango, donde ocurren profundas transformaciones, generando así los nutrientes que le permitirán florecer a la luz del Sol y mostrarnos su mística belleza.

La energía de este signo actúa como un proceso de putrefacción, ella transforma la vida en muerte y la muerte en vida en un constante ciclo de muerte y renacimiento.

En este orden de ideas, es importante comprender que no hay nada en el universo que no se transforme, todo es un eterno ciclo de nacimiento, crecimiento, florecimiento, muerte y renacer, así que no hay escapatoria a esta realidad y toda resistencia es inútil y no hace más que retrasar la evolución natural de la consciencia, de la corriente de Vida que todo lo anima.



De hecho, mientras más nos resistimos a este cambio profundo y necesario, más sufrimos, en tanto que si lo aceptamos y nos rendimos a experimentarlo de manera consciente nos empoderamos y adquirimos sabiduría y fortaleza.

Escorpio nos enseña pues la impermanencia y con ello a aprender a soltar pero también puede sumergirnos en el fango autodestructivo que acarrea la pulsión de muerte.

Este es un signo de extremos que nos puede llevar a experiencias límite haciéndonos desarrollar resiliencia y voluntad si sabemos encararlas positivamente o hundiéndonos en un profundo abismo si nos negamos a aceptar la transformación, pero siempre existe la posibilidad de hacer acopio de la fuerza de voluntad que podemos encontrar en lo más profundo de nosotros mismos para salir de ese foso renovados, toda vez que nos rendimos a que esa transformación suceda.

Cuando aceptamos mudar la piel como las serpientes, permitimos que el ego, esa constructo de personalidad con el que nos hemos identificado, muera y renazca desde un nivel de consciencia mayor.

El ego suele estar muy satanizado, dársele un cariz en exceso negativo, cuando en realidad es el vehículo psicológico que tiene como función dar curso a nuestro propósito, para expresarse de forma creativa en ese juego que la consciencia formuló para conocerse a sí misma.

Este no es más que el velo del que se viste la consciencia para danzar la vida o el filtro a través del cual el foco de consciencia brilla.

La consciencia y el ego están representados astrológicamente por el Sol, en este sentido, el ego vendría a ser ese resplandor que nos ciega y no nos permite observar directamente el foco en la pureza de su luz pero, al fin y al cabo, ese ego es una irradiación de la misma consciencia.

También podría decirse que la experiencia egóica es como una interpretación actoral en la que el actor se ha reconocido como el personaje olvidándose de sí mismo, de su verdadera identidad.

El problema con el ego es que nos identificamos tanto con él que olvidamos que somos esa consciencia de Vida que brilla a través de este.

En la medida en que hacemos mayor consciencia de nuestra verdadera naturaleza, pura, sabia, infinita, ilimitada, trascendente, podemos ser capaces de usar ese ego como un canal creativo cada vez más alineado con nuestro propósito vital, permitiendo que la consciencia se exprese con mayor claridad a través de él.

La energía de Escorpio, en definitiva, tiene la función de depurar del ego, de revelar la luz oculta en la sombra.

Cuando vivimos la energía escorpiana en los niveles más bajos de vibración somos presas del miedo a morir, o bien de la pulsión de muerte, de la tendencia a autodestruirnos, como también de los deseos, del aferramiento, del afán de control, de la ambición de poder y, con ello, nos vemos envueltos en bajas pasiones, como la posesividad, el odio, la envidia y los celos, que nos llevan a obsesionarnos, a someter, a manipular y a destruir a los demás.

En cambio, cuando experimentamos los niveles más altos de la energía escorpiana, somos capaces de empoderarnos y de desarrollar una fuerza de voluntad que puede transformarnos y hacer florecer nuestro potencial creativo.

Tal como el águila que caza a la serpiente, esta Luna llena y este eclipse lunar nos plantearán el desafío de transmutar esas bajas pasiones en sabiduría y elevarnos por encima de estas observando la experiencia vital desde una perspectiva superior.

Hay que tener en cuenta que este eclipse lunar escorpiano tiene lugar en torno al nodo Sur, por ello va a remover emociones poderosas, transformadoras, impactantes y, en muchos casos, dolorosas y traumáticas, vinculadas al pasado, de las que será preciso tomar consciencia para, luego de sentirlas, reconocerlas, aceptarlas, abrazarlas y asimilar la transformación y el profundo aprendizaje que nos proponen, poder ser capaces de soltarlas, de dejarlas ir.

Es un excelente momento, por ejemplo, para olvidar odios y rencores, para hacer las pases con un pasado doloroso y hacer el duelo que nos permita soltarlo y, de esta manera, cerrar el círculo, permitiendo así que lo nuevo entre a nuestras vidas.

Es buen momento también para revisar esos contratos kármicos que tenemos con nuestros ancestros y que muchas veces no hacen más que atarnos al dolor, a traumas familiares, o a tendencias tóxicas dentro del árbol familiar que nos perjudican, nos estancan, nos destruyen y que dificultan el avance evolutivo y el cumplimiento de nuestro propósito vital.

Así que es hora de retomar el aprendizaje que nos han dejado, de honrarles al permitir que esa semilla nos transforme, nos fortalezca y nos insufle la savia de su sabiduría profunda, y seguir adelante, soltando el rol que no nos corresponde, el patrón heredado que no nos beneficia en un sentido práctico y que es tóxico o dañino a nivel emocional e incluso físico y mental, pues muchas veces estos patrones comprometen nuestro armonía mental y nuestra salud.

La propuesta, en este sentido, es pues tomar consciencia, recoger el aprendizaje y seguir adelante libres de la atadura y el compromiso kármico, siendo fieles a nuestro propósito. No hay mejor regalo que podamos hacer a nuestro árbol genealógico que ser nosotros mismos, ser un fruto con su propio matiz de color y sabor, un fruto engendrado por ese árbol, nutrido por su savia, portador de su impronta sí, pero capaz de expresar su propia esencia y experimentar su propia vida sin ser atenazado por los condicionamientos de esta.

Si el fruto no se desprende del árbol las semillas no serán capaces de llegar a la tierra y engendrar nuevos árboles continuando así la evolución.



Con esto no quiero decir que hay que desprenderse de la familia y renegar de esta sino que es importante no dejarse condicionar hasta el punto de anular nuestro potencial creativo y especialmente tomar consciencia de los condicionamientos negativos, tóxicos o asfixiantes que nos dificultan el llevar una vida sana, creativa y productiva.

El nodo Norte en conjunción al Sol y Urano en Tauro nos abrirá la puerta a la posibilidad de esa vida, e incluso puede que nos ofrezca un abanico o una plétora de posibilidades, pues Urano representa la multiplicidad de formas que el Universo tiene para expresar la consciencia. Su energía nos remite a lo cuántico, por lo tanto nos ofrece la posibilidad de hacer un salto de nivel de consciencia.

Urano es el planeta del despertar, un despertar que muchas veces puede venir en forma de sacudón, de un vuelco que nos remece y, en todo caso, ocurrir como un suceso sorpresivo, inesperado, aunque a veces intuido.

Sea como sea, la puerta que se abre para nosotros en este plenilunio a través del Nodo Norte con Urano y el Sol de centinelas, nos invita a asumir a un cambio radical con una actitud activa, creativa y valerosa, cambio que, por acontecer ante el telón de fondo del signo de Tauro, vendrá a movilizar temas relacionados con los valores, los recursos, el dinerito, las posesiones, el la consciencia del cuerpo, la sensorialidad, la sensualidad y la autoestima.

Así que es a través de alguno/s de estos frentes que el cambio se manifestará en algún ámbito de nuestra vida, que estará representado por la casa en la que el Nodo Norte, el Sol y Urano estén transitando en nuestra carta natal en estos momentos.

Con Urano en Tauro el cambio puede resultar desestabilizador y alterar nuestra sensación de seguridad y de confort, por lo que hemos de hacer uso de la paciencia, la tranquilidad y la perseverancia propias de este signo.

En este sentido, nuestra estabilidad puede verse alterada, por ejemplo, a través de pérdidas o ganancias repentinas que pueden producirse en el plazo los próximos seis meses a partir del eclipse lunar y del reciente eclipse de Sol, y que en todo caso ofrecerán la posibilidad de dar curso a algo nuevo, invitándonos a ser creativos y originales en un sentido práctico y material y a renovar nuestra autoestima desde el reconocimiento de nuestros talentos o potencialidades creativas.

Saber mantenernos firmes ante la tormenta es la premisa de estos tiempos, de los que al final saldremos fortalecidos y habiendo aprendido a hacer de las crisis algo productivo.

Es momento de preguntarnos: ¿Con qué recursos creativos cuento y de qué manera puedo utilizarlos para innovar o de qué nueva forma puedo darles cauce?

Y, así mismo, estar atentos a qué puertas pueden estarse abriendo para nosotros de forma inesperada en este sentido.

Es posible que sea a través de amistades, grupos o contactos que se atisben nuevas oportunidades de brillo y creación que pueden ser productivas en algún sentido.

También puede que se trate de una invitación a cocrear con otros, a brillar en conjunto aunando los recursos creativos particulares a los colectivos, aportando así cada uno su propia luz para brillar en conjunto.

Este plenilunio puede también movilizar temas relacionados con herencias familiares, ventas de casas, traspasos de negocios, o bien, representar la oportunidad de dejar atrás lastres emocionales o relativos a nuestra vida íntima, familiar o afectiva que pueden haber resultado nocivos para nosotros o que simplemente corresponden a una etapa que ya cumplió su cometido en nuestra vida y que es preciso cerrar, haciendo el correspondiente duelo, para dar paso a una nueva etapa.

Es un buen momento, así mismo, para hacer duelo por la pérdida de la madre o de algún otro personaje materno en nuestra vida como puede ser una abuela, una nana o una maestra, honrar su legado y dejarla ir en paz, conservando como un tesoro todo el cariño, consejos y enseñanzas que nos dejó y guardando esa semilla para proyectarla hacia lo nuevo que vendrá a nuestras vidas.

En este sentido, es posible que aparezca, por contraparte, alguna nueva figura masculina en nuestra vida, representada por ese Sol que brilla en conjunción a Urano y el Nodo Norte, que venga a aportarnos guía y luz en un sentido práctico o bien a renovar nuestra autoestima, incluso si para ello es necesario remecerla, promoviendo así un cambio en nosotros.



Por si fuera poco, con los cambios internos y externos que puede llegar a suscitar este eclipse, el mismo estará formando parte de una configuración cósmica bastante tensa a la vez que dinamizante, se trata de una T cuadrada que estarán formando la Luna llena eclipsada y el Nodo Sur en Escorpio y el Sol y el Nodo Norte en Tauro, con el rígido y autoritario planeta Saturno, que aún se encuentra transitando el agitador territorio acuariano.

Ello puede traer consigo un período de tensión con alguna figura de autoridad que nos impone cambios que pueden tener como el objetivo de controlarnos o manipularnos, o ante la cual nos rebelamos para liberarnos de sus normas, exigencias o condicionamientos castrantes, lo cual podría llegar a suponer el tener que soltar con mucho dolor algún vínculo familiar o afectivo, dejar una casa o negocio, o quedarnos quedarnos sin el sustento y las comodidades que teníamos, para abrirnos a un nuevo camino con nuestros propios recursos.

Es posible incluso que lo que dejemos atrás resultase de alguna manera tóxico, traumático, problemático o profundamente insatisfactorio para nosotros y que a la larga acabemos sintiendo una especie de alivio o liberación pero habrá un precio a pagar por esa libertad, por esa nueva oportunidad en nuestra existencia.

Puede que dejemos a todos de piedra cuando demostremos que somos capaces de valernos por nosotros mismos o que nosotros seamos los primeros sorprendidos al haber estado tanto tiempo atados a personas y situaciones de las cuales llegamos a depender en algún sentido ya sea material o emocional pero que de alguna manera resultaban asfixiantes y psíquicamente agotadoras.

Es tiempo de dar un salto cuántico que nos conduzca tanto a la renovación de nuestra autoestima como a nuestra libertad financiera.

Eso sí, puede que no sea fácil, pues la conjunción del Sol con la estrella Algol que tiene lugar durante este plenilunio comportará el desafío de tener que gestionar una energía extremadamente poderosa que puede resultar tanto creativa como destructiva, así que tendremos que hacer uso de toda nuestra sabiduría e inteligencia para saber encauzar positivamente ese poder que descubriremos posiblemente a través de algún talento o que vendrá a nosotros a través de alguna situación inesperada.

Esta estrella, conocida como la cabeza de la Medusa, está asociada a la cabeza y al cuello, así que son zonas anatómicas a cuidar especialmente en este tiempo.

También está vinculada a sucesos violentos como accidentes o asesinatos, así como a enfermedades extremas, por ello será preciso estar más alertas que de costumbre para evitar situaciones, personas o malos hábitos que puedan poner en riesgo nuestra vida, esto lo han de tener en cuenta sobre todo aquellas personas que tienen algún punto importante de su carta natal en conjunción a esta estrella.

Por otra parte, la Luna junto al Nodo Sur en Escorpio y el Sol junto al Nodo Norte en Tauro estarán formando, respectivamente, un trígono y un sextil con los planetas Marte y Neptuno que están en conjunción en el espiritual e inspirado pero también confuso y dramático signo de Piscis, formando una media cometa cósmica, la cual estará ofreciendo, entre otras cosas, voluntad espiritual y un impulso de autotrascendencia que facilitarán el poder soltar los traumas del pasado y proyectarnos hacia la experimentación de la vida desde una nueva perspectiva más sencilla, saliendo de los abismos del alma para tomar consciencia del cuerpo, que es nuestro templo y vehículo físico de nuestra encarnación, y de nuestros sentidos, así como también para descubrir el poder que entraña nuestro potencial creativo.

Toca asumir el riesgo de vivir porque a morir todos vamos tarde o temprano pero muchos a veces dejamos de vivir por estar enfrascados en sufrimientos internos que nos han impedido disfrutar plenamente de la experiencia vital. Así que ha llegado el momento de apostar por la vida pues mientras estemos vivos nuestra misión principal es vivirla, cada uno a su manera, única y original.

Cada día es en sí mismo una muerte y un renacer y el único lugar y momento en el que podemos experimentar el regalo que es esta vida es en el aquí y el ahora, teniendo, eso sí, la posibilidad de reinventarla a cada instante.

La conjunción Marte-Neptuno en el signo de Piscis representa a nuestro guerrero espiritual, ese que nos impulsa a la vida gracias a la fe, ese que es capaz de luchar por algo más grande que el sí mismo, dejando a un lado los personalismos, un guerrero empático, que orientará su lucha al bien común, entregándose de manera abnegada a aquello que despierte su compasión, pero también puede ser ese guerrero confuso que no sabe muy bien porqué lucha o erigirse en paladín de luchas fanáticas o en un líder engañoso y sectario.

Por otra parte, esta conjunción, en el marco de la configuración de media cometa cósmica de la cual participa durante este plenilunio eclipsado, nos dará la oportunidad de reconocer que somos seres espirituales y que esta personalidad que encarnamos no es más que un disfraz, un rol que asumimos para este juego ilusorio que es la existencia condicionada, ayudándonos a reconciliar el aparente conflicto entre vida y muerte, reconociendo que ambas son simplemente dimensiones diferentes de la existencia en las que la corriente de Vida fluye en un ir y venir, siendo el momento del nacimiento y de la muerte portales entre ambos mundos.

Algunas almas quizá estén destinadas a usar el portal eclipsal del Nodo Sur que enmarca este eclipse lunar en Escorpio para salir de este plano, y puede que en ciertos lugares del planeta esto ocurra de forma masiva de aquí a unos meses, posiblemente por motivos de guerra, por hechos violentos vinculados a fanatismo, político o religioso, por ejemplo, o por fenómenos naturales.

En este sentido, Marte y Neptuno conjuntos en Piscis pueden estar asociados a eventos bélicos en el mar o en zonas costeras, así como a un comportamiento violento del mar como el que puede acontecer en un tsunami, más aún cuando Júpiter se encuentra también en conjunción a estos planetas, ya desde el signo de Aries, por tanto dispositado por Marte, y tuvo además su reciente conjunción con Neptuno en Piscis dando lugar a un nuevo ciclo Júpiter Neptuno que, dada la naturaleza expansiva y amplificadora de Júpiter puede propiciar, entre otras cosas, el aumento del nivel de mar y olas de gran tamaño.

Si a ello añadimos que Escorpio, signo donde esta Luna llena eclipsada tiene lugar es el signo asociado a los volcanes y a las profundidades de la tierra y que su regente moderno, Plutón, dispositor de esta Luna, se encuentra en Capricornio, dispositado por Saturno en Acuario, podemos inferir un aumento en la posibilidad de ocurrencia de fenómenos telúricos, ya sea terremotos o erupciones volcánicas, y dado que el regente tradicional de Escorpio, Marte, también dispositor de esta Luna, se encuentra en conjunción a Neptuno en Piscis, estando ambos en aspecto al eje de lunación, el mar podría verse afectado por las poderosas energías telúricas que es muy posible que se movilicen bien en torno al eclipse o de aquí a los próximos seis meses a causa de su impronta.

Curiosamente, uno de los lugares de la Tierra en que la Luna se presenta angular para el momento del eclipse es Avarua, capital de las islas Cook, ubicada en la Isla de Rarotonga, la cual es zona volcánica, concretamente haciendo conjunción al Ascendente de la carta levantada para ese lugar en la hora exacta del eclipse. Esperemos, en todo caso, que no se manifiesten con demasiada crudeza estas energías para este y otros lugares del planeta donde el eje de lunación o  algún otro planeta resaltante dentro de la dinámica cósmica de este plenilunio, cae angular.

Este es un momento de gran dinamismo y tensión energética en el que se moverán energías sumamente poderosas y transformadoras que pondrán a prueba nuestra resiliencia y nos abrirán la puerta al cambio e incluso a nuevos niveles de consciencia en los que tanto la naturaleza como el cuerpo pueden llegar a experimentar cambios en el intento de adaptarse a la nueva vibración.

Estemos preparados para este salto cuántico, soltando el drama del pasado, resolviendo aquello que haya podido quedar pendiente para poder cerrar el ciclo, toda vez que atesoramos el profundo aprendizaje y la sabiduría que lo experimentado ha infundido en nosotros.

Sea como sea, después de este eclipse ya no seremos los mismos.

Ojalá podamos desprendernos de las ataduras de esos demonios internos que nos atenazan y florecer como el loto desprendiendo el dulce aroma de la consciencia iluminada.




Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga

Luna Llena en Escorpio 2021

Cuando asomamos nuestra mirada al cielo nocturno, no hay espectáculo más conmovedor para el alma que ver la Luna brillando en todo su esplendor, irradiando su efluvio, femenino, maternal y mágico.

En esta oportunidad, esa Luna, plena de la luz solar que refleja cual espejo, nos brindará su brillo desde el profundo, misterioso, poderoso y transformador signo de Escorpio, exactamente desde el grado 7 del mismo.

Su propuesta más apremiante será la de  adentrarnos en las profundidades de nuestro mundo interior, especialmente en esas áreas oscuras, de difícil acceso, allí donde se alojan nuestros miedos, traumas y todo aquello que hemos reprimido y que precisa ser reconocido y aceptado para poder sanarlo e  integrarlo de forma creativa, permitiéndonos así sentirnos más enteros, más íntegros.

Claro está que este proceso requiere voluntad y valentía para poder afrontar y/o asumir aquello que, de alguna manera, estábamos rechazando en nosotros. Y esa luz que la intensa y convulsa Luna escorpiana estará recibiendo del paciente y pacífico Sol en Tauro, es la que nos va a permitir reunir el coraje y la fuerza interior para abrazar nuestra sombra, aún con todo el miedo, la angustia y/o el dolor que puede comportar el tener que sumergirnos en el fango de sus oscuras aguas, llenas de ricos nutrientes, que nos transformarán y fortalecerán, haciéndonos florecer como lo hacen los lotos. 

Tal es la trascendencia del trabajo interno que propone esta Luna, que fue precisamente durante una Luna llena escorpiana que el Buda histórico, Siddhartha Gautama, alcanzó la iluminación. Por ello, este plenilunio también es conocido y celebrado como la Luna llena del Buda o Luna de la Iluminación.

El eje central de las enseñanzas de Buda es la consciencia sobre el sufrimiento de todos los seres sintientes y cómo liberarse de este.

En este sentido, el signo de Escorpio nos lleva a experimentar el sufrimiento, la pérdida, la muerte y crisis profundas, revelándonos una de las grandes verdades de la existencia condicionada, la impermanencia, sobre la cual el Buda también impartió grandes enseñanzas.

Este signo nos enseña a atravesar el lado más crudo de la vida, saliendo más sabios y fortalecidos, enseñándonos a soltar todo lo temporal, lo limitado, y a indagar en aquello que es real en un sentido profundo y trascendente, adentrándonos en experiencias de autoconocimiento y transformación. 

Sin embargo, no hay que confundir, la capacidad de desprenderse y de mudar la piel con la falta de compromiso y responsabilidad que algunos justifican con la idea del desapego. De hecho, si algo es este signo es comprometido, Escorpio da todo o nada, no tiene medias tintas. Tiene además la tendencia a dejarse llevar y esclavizar por sus deseos, a veces incluso al punto de la obsesión, y allí es donde también entra el proceso de desapegarse, al no permitir que esos deseos le posean de tal manera que acabe por limitarse, autodestruirse, o asfixiar y herir a otros con los celos, el control, la posesividad y las luchas de poder.

Es por ello que este plenilunio y todo este ciclo lunar que florece impregnado de las transmutadoras energías escorpianas, puede resultar sumamente terapéutico, una excelente oportunidad para reconocer y aceptar nuestras emociones más profundas, intensas, densas y conflictivas y hacer alquimia interior, transformando aquello que nos hunde en el sufrimiento y la desdicha en la materia prima de nuestra evolución y sabiduría interior. 

Escorpio rige, entre otras, a especies animales que muchas veces pueden resultar venenosas, como son los escorpiones, las serpientes y las arañas, por ello, es evidente que guarda cierta relación con aquello que puede resultar nocivo, incluso mortal, con esas toxinas internas y externas que convierten la experiencia vital en algo tóxico, como pueden ser la negatividad, el odio, el rencor, los celos, la envidia, etc. Sacar el elixir de todos ellos, requiere un profundo trabajo interno de introspección y autotransformación que puede resultar poderosamente sanador.

Así mismo, en medio de las aguas de fangosas de este signo podemos encontrar talentos y capacidades que por algún motivo, como puede ser experiencias de rechazo, desaprobación, desvalorización, incomprensión, inseguridad, miedo, vergüenza, baja autoestima, falta de autoconfianza, o bien, por desconocimiento propio, acabamos reprimiendo. Estos también han de ser reconocidos y abrazados para que seamos capaces de integrarlos de alguna manera en nuestras vidas.

Escorpio es también el signo del misterio, de lo oculto, por lo que esta Luna se presta para el estudio de temas esotéricos y la investigación en general.

Nuestro psiquismo puede verse especialmente potenciado, afinando nuestra intuición, sensibilidad y capacidad de percepción extra sensorial. 

Escorpio es además un signo vinculado a la sexualidad, a esa conexión íntima y profunda a través de la cual se trasciende nuestra individualidad en esa extática fusión de cuerpos, almas y energías. Es por ello que nuestros instintos sexuales y reproductivos pueden estar a flor de piel, embebiéndonos en un deseo intenso y apasionado y en una necesidad de compenetración erótica con el otro, que se verá acentuada por la oposición de la que estará participando la Luna con el actual stellium en el signo de Tauro, que promete un derroche de sensualidad que despertará nuestro apetito sexual.

No obstante, al encontrarse Marte, dispositor tradicional de esta Luna por su regencia sobre el signo de Escorpio, en el signo de Cáncer,  donde este tiene su caída, puede que seamos algo tímidos en cuanto a la expresión de nuestro impulso sexual, o bien que lo experimentemos de forma especialmente sensible y emotiva, sintiéndonos más vulnerables de lo acostumbrado.

Por su parte, Plutón, su dispositor moderno, que aún sigue en su largo periplo por el signo de Capricornio, nos estará mostrando los miedos, bloqueos y condicionamientos internos respecto a la sexualidad, invitándonos a ser disciplinados y esforzarnos por superarlos y transformarlos, así como también a entregarnos a la experiencia con compromiso y responsabilidad.

En otro orden de ideas, el trígono que estará formando la Luna escorpiana con Marte en Cáncer promete una gran intensidad e impulsividad emocional, propiciando la tendencia a dejarse arrastrar fácilmente por las emociones hacia actitudes pendencieras y/o vengativas, a caer en luchas de poder territorial, así como en discusiones familiares o con figuras femeninas. Puede ser incluso que asistamos a un lamentable recrudecimiento de la violencia de género y/o doméstica durante esta lunación. Así mismo, hay mayor riesgo de accidentes hogareños y de padecer indigestiones e irritabilidad gástrica.  

Por si fuera poco, la Luna se encontrará en conjunción a Khambalia, una estrella fija, de la naturaleza de Mercurio y de Marte, acentuando la tendencia al conflicto ya que, según la tradición, esta inclina a la violencia, la desconfianza y a un carácter argumentativo, así como también a la inconstancia. 

Sea como sea, los ánimos estarán caldeados, así que será preciso hacerse cargo de la intensidad emocional que pueda llegar a emerger de nuestro interior y gestionarla de la manera más sana y creativa posible.

Mantenernos activos, hacer ejercicio, experimentar nuestra sexualidad de forma profunda e intensa a la par que sana, iniciar un proceso terapéutico, o bien, hacer trabajos de reformas en casa, pueden ser formas de canalizar positivamente esa energía.

Es importante también mencionar, dentro de la dinámica energética de la cual participa esta Luna llena, la T cuadrada conformada por la Luna en Escorpio, el Sol, Urano, Venus y Mercurio en Tauro, y Saturno en Acuario, que estará evidenciando una fuerte tensión que puede conllevar, entre otras cosas, conflictos con la autoridad donde nuestras emociones y nuestros recursos y/o autoestima se ven implicados. 

Conflictos de desvalorización donde intervienen factores como una madre intrusiva, controladora y manipuladora o un clan tóxico, en el que las emociones densas y lo reprimido hacen mella. Ante esto, puede hacerse evidente la necesidad de liberarse de las normas, las restricciones, el juzgamiento y el alto nivel de exigencia al que nos vemos sometidos, o bien, de liberar a otros que sufren la presión  de nuestras exigencias y altas expectativas, así como también, liberarnos a nosotros mismos de nuestra propia autoexigencia.

Habrá también cierta tendencia a poner límites liberadores al control, la manipulación, el odio, la envidia y otras emociones negativas ya sean propias o ajenas que nos atenazan, no sin la tensión interna que ello puede implicar y que puede generar una gran frustración al no poder expresar adecuadamente toda esa intensidad emocional que bulle en nuestro interior, o sin experimentar incómodas luchas de poder con la autoridad, la familia o los afectos, lo cual puede generar que pueden desembocar en frustración, desacuerdos e incomprensión, dificultando el sosiego que el Sol, Venus y Mercurio en Tauro proponen, y que Urano en este mismo signo, dinamizado por la tensión de la T cuadrada y como dispositor moderno de Saturno en Acuario, contribuirá a resquebrajar. Y es que no hay paz posible si no hay un cambio de perspectiva, un cambio de paradigma respecto a nuestros valores, que nos permita experimentar la vida de forma más coherente, segura y sólida.

Un buen proceso de terapéutico o de autoindagación puede ayudarnos a gestionar mejor está tensión energética, a reconocer y abrazar el dolor y la sombra familiar, transmutando la parte que nos corresponde, a liberarnos de condicionamientos autoimpuestos, a empoderarnos interiormente y a trabajar nuestra autoestima, resignificar nuestros valores y fortalecer nuestro propósito.

Por otra parte, conseguir una conexión profunda con la naturaleza que nos transforme interiormente y nos libere de la rutina también es una excelente manera de aprovechar la tensión de esta T cuadrada, quizá el desafío radicará en encontrar el tiempo para ello sin descuidar nuestras responsabilidades.

A nivel mundano, esta T cuadrada cuyo punto focal es Saturno en Acuario, sugiere el agudizamiento de la actual crisis del sistema y la crisis económica, de valores,  y medioambiental que hemos venido experimentando de un tiempo para acá, ante una población que atraviesa un  proceso de transformación profunda, que se ve, por un lado, atormentada y mermada por el sufrimiento de la muerte que en estos tiempos aciagos ha ganado fuerza y, por otro, limitada por restricciones de las cuales desearía poder liberarse.

Está claro que no nos ha tocado fácil pero la humanidad ha enfrentado otras crisis de las cuales ha salido fortalecida y esta no será la excepción. Bien dicho es que aquello que no nos mata nos fortalece.

Los tiempos de crisis nos enseñan a morir y renacer de nuestras cenizas como el ave fénix, a ir adentro de nosotros mismos y mirar con mayor profundidad para encontrar allí el coraje y la voluntad que nos levantarán de nuevo, más fuertes y sabios, eso es precisamente lo que nos propone el plenilunio escorpiano.

Que nuestra meditación de Luna llena, profunda, silenciosa, poderosa, nos conduzca a esa alquimia interna, especialmente necesaria en estos tiempos, donde el miedo, el dolor y la negatividad constituyen el egregor predominante, y ganemos en nuestro interior la batalla que aún no hemos podido ganar afuera. Es en nuestra propia oscuridad donde hallaremos la luz que proyectaremos en el mundo.




Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga

Luna Llena en Escorpio 2019


La próxima Luna llena tendrá lugar en el profundo y enigmático signo de Escorpio. 

Este signo esta asociado al lado oscuro de la vida, a las bajas pasiones, a la sombra del ser humano, que hace referencia a todo el contenido negado y reprimido de la psique. 

Es, sin embargo, en esa oscuridad, donde reside nuestro mayor potencial luminoso y creativo.

Escorpio es entonces también la promesa de la iluminación, fruto de la alquimia interior que este signo nos propone, la cual no podría ser posible sin ese invaluable poder que reside en el ser humano, la voluntad.

Es Escorpio, así mismo, signo apasionado, de extremos, de todo o nada, es por ello que esta Luna nos puede llevar a experimentar una gama de emociones profundas e intensas, incluso viscerales, que será preciso que nos permitamos sentir, reconocer y aceptar, así como gestionar de la forma más sabia y creativa posible 

Más allá de toda esta intensidad emocional que pueda emerger en forma de dolor, irá, envidia, resentimiento, odio, celos, obsesión, pasión, deseo, etc., esta Luna estará invitándonos a explorar las raíces del alma, ahí donde moran los condicionamientos ancestrales, algunos de los cuales puede que resulten limitantes y que sea preciso desprendernos de ellos, honrando e integrando, no obstante la lección y la sabiduría que nos legan, como un nutriente Sagrado que estimulará nuestro proceso de transmutación interior.

No olvidemos que el regente moderno de este signo, Plutón, se encuentra en conjunción a Saturno, ambos en compañía del Nodo Sur en el signo de Capricornio, así que, efectivamente, es momento de soltar las estructuras ya caducas, no sin retomar aquello que pueda ser de utilidad a nuestro proceso actual para proyectarnos hacia nuevas posibilidades, especialmente en el plano de lo emocional, familiar, y de la satisfacción de nuestras necesidades básicas.

A nivel global o colectivo veremos cómo viejas estructuras de poder se seguirán debilitando, anunciando su salida, que podremos presenciar de forma gradual, quizá más lenta de lo que quisiéramos, pero ciertamente acabarán cayendo por su propio peso, pues se encuentran tan podridas y corrompidas que ya no dan más de sí, ni son capaces de aportar nada realmente productivo.

El otro dispositor de esta Luna llena es el planeta Marte, regente tradicional del signo de Escorpio, el cual se encuentra transitando actualmente los primeros grados del signo de Cáncer, siendo este el signo regido por la Luna, y Marte dispositor de esta podemos decir que ambos planetas se encuentran en recepción mutua, resonando de forma especial facilitando y reafirmando la dinámica energética de ambos, no obstante, tanto la Luna como Marte se encuentran cada uno en su signo de caída, es decir, el signo contrario a su signo de exaltación, por lo tanto, se encuentran debilitados en su dignidad cósmica, manifestando su energía natural con dificultad pues están en un territorio que les es incómodo y poco coherente con su naturaleza. 


En todo caso, la presencia de Marte en Cáncer disponiendo la Luna de este plenilunio escorpiano hará que el mismo se encuentre marcado por iniciativas vinculadas al plano emocional, familiar y hogareño, así como por acciones guiadas por la intuición y decisiones fluctuantes que serán tomadas de forma subjetiva y/o arbitraria en función de la intensidad emocional del momento y las luchas de poder reinantes. También es posible que nos sintamos inseguros o tímidos a la hora de actuar, tomar decisiones o realizar algún emprendimiento y que necesitemos consultar con la almohada antes de tomar cualquier determinación. 

Las luchas de poder pueden estar a la orden del día y se verán ejecutadas, sobre todo, por medio de ataques hacia lo más íntimo o privado, agresiones de tipo emocional, ataques psíquicos, etc. 

En este sentido, la prudencia puede ser de gran ayuda para no meter la pata en algún asunto de interés, máxime cuando Mercurio se encontrará, al igual que el Sol, en conjunción a Algol, una de las estrellas más nefastas del firmamento. 

Así que no es momento para actuaciones irreflexivas pues podrían salirnos caras, quizá hasta literalmente, ya que el Sol y Mercurio en el signo de Tauro pueden mover temas relevantes relacionados con el dinero, así como asuntos de tipo comercial. 

De por sí, el eje Tauro – Escorpio, donde se escenificará la oposición de los luminares del plenilunio escorpiano, es un eje vinculado, entre otras cosas, al dinero y las finanzas. 

Otro tema que atañe a la energía de dicho eje, es la sensualidad, propia de Tauro y la sexualidad, propia de Escorpio, así que es muy probable que observemos como surge alguna situación, conflicto que armonizar y/o trabajo interno relacionado con este tema 

Esta Luna también hará referencia al instinto de supervivencia, ese que surge cuando nos sentimos amenazados por la muerte, ya sea, simbólica o real, el cual es capaz de hacer emerger de nosotros un profundo y enorme poder, ese mismo que nos hace renacer de las cenizas, ese mismo que experimenta un bebé en el canal de parto, donde muere a una forma de existencia para nacer a otra totalmente diferente, después de haber pasado por una lenta metamorfosis. 

De la misma manera, la energía de la Luna llena escorpiana nos hace morir y renacer a nivel emocional, en esa matriz que es el alma humana y renacer a un nuevo nivel de consciencia emocional, pero para que esa metamorfosis sea posible es preciso entregarse al proceso y para que ese renacer pueda manifestarse hemos de desapegarnos del lastre interior que limita nuestra evolución; el proceso puede ser doloroso, mas responde a una necesidad de transformación que es preciso atender consecuentemente si no queremos estancarnos.

En este sentido, una de las grandes lecciones de Escorpio es la impermanencia que nos enseña que nada que no sea real permanece, sólo nuestra verdadera naturaleza es eterna e inmutable, el resto está sometido a un continuo proceso de transformación, de muerte y renacimiento, como parte de la rueda del Samsara, la existencia condicionada a la cual nuestro karma o acción nos mantiene atados encarnación tras encarnación. 

No hay nada más mágico que esta alquimia operada por el alma, es la magia que nuestra voluntad es capaz de impulsar y ese es nuestro mejor talismán, el propio autodominio, conquistado por aquel que ha comprendido el trabajo que el signo de Escorpio le invita a realizar. 

Aprovechemos pues está alquímica, mágica y terapéutica Luna, con su misteriosa luz de sabiduría profunda…. Luna de brujos, chamanes y yoguis, Luna del Buda, una Luna especial para todos aquellos cuya mayor urgencia interior es transformarse y empoderarse, Luna que ofrece una preciosa oportunidad para iluminarse…. Meditemos pues bajo su iniciática impronta.


Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga