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Luna Llena en Piscis 2021

Piscis es el último signo del zodíaco, es como el mar donde va a parar todo el afluente energético del resto de signos, representando la totalidad, la disolución, así como el vacío y la plenitud que esta comporta. Allí, concretamente en el grado 28, es donde tendrá lugar está Luna llena.

Este signo, de naturaleza sensible, receptiva, femenina, nos conduce, en su vibración más elevada, a la experiencia espiritual, al retorno a la fuente oceánica de la existencia, a la comunión con esta, con la totalidad esencial de la Vida, a la experimentación de lo divino, sublime y trascendente, a la plenitud que hay en el vacío de ese espacio infinito donde no hay identificación con cuerpo, mente, o emoción.

No obstante, en su vibración más densa, este signo puede llevarnos a experimentar el sufrimiento, consecuencia de la ilusión de separación, así como a la autoevasión, a las adicciones, resultado de un vano intento de escapar de ese sufrimiento y de llenar el vacío carencial que esa ilusión de separación nos produce.

Es la ilusión de maya, el gran sueño de la existencia condicionada, donde vivimos autoengañados creyendo, pensando y sintiendo que ese sueño es real.

Se comporta como un mar turbio y tempestuoso, que nos impide ver con claridad y navegar en calma, como una neblina que empaña nuestra visión, haciéndonos padecer la confusión, el engaño, el fanatismo, la traición, la mentira, el dolor de la pérdida y el sentimiento de abandono, la autocompasión, así como  situaciones donde se es víctima o victimario.

Por el contrario, cuando vibramos en las más altas cuotas de la energía pisciana, todo aparece claro, sereno, pleno de amor incondicional e inagotable, numinoso, infinito y eterno. El ego se disuelve y ya no hay deseos, ni carencias, ni dolor, sólo plenitud, sólo amor, sólo ananda (felicidad), y una paz indescrtiptible y una sutil belleza lo envuelve, lo llena y lo abarca todo.

Piscis nos conecta con los planos sutiles, con lo invisible e inexplicable desde un punto de vista racional, con lo mágico, misterioso y milagroso, con lo sagrado e inspirado.

Cuando la Luna florece en este signo, podemos pues experimentar en nuestro interior el drama, el dolor, la pérdida, la soledad, el abandono, la miseria, pero también es posible que sintamos la fe, la plenitud, la inspiración, la elevación, la gracia y el amor incondicional. Sea como sea, es una Luna que nos toca lo más profundo del alma.

Estaremos emocional y psíquicamente más sensibles, así como también más receptivos y vulnerables a las energías en general, por ello es importante resguardar nuestro espacio energético y nuestro mundo emocional, no exponernos más de la cuenta en este sentido para no vernos alienados por ese tsunami sutil, interno y circundante, que puede desgastarnos psicológicamente , e incluso llegar  a somatizarse físicamente de alguna manera, cuando menos como cansancio, debilidad y/o dolor.

En este sentido, hay que cuidar especialmente el sistema nervioso, que es el que recibe el primer impacto de cualquier marejada emocional, así como los pies, zona anatómica por excelencia de este signo, y el sistema linfático.

Será importante estar bien hidratados, dormir y descansar lo suficiente, hacer ejercicio moderado y cualquier actividad que nos ayude a liberar el stress y a relajarnos, como el yoga y la meditación, la música, el baile o el contacto con la naturaleza.

Neptuno, uno de los dispositores de esta Luna por su regencia sobre el signo de Piscis, se encontrará en conjunción con esta, una conjunción separativa que puede llegar a representar, de alguna manera, el desenlace dramático de una serie de sucesos tristes o desafortunados, o de alguna situación confusa y/o compleja, máxime cuando la Luna se encontrará además, para el momento del plenilunio, en conjunción con Scheat, una estrella aciaga, relacionada con naufragios, accidentes y otro tipo de desgracias, sobre todo aquellas que derivan de alteraciones psicológicas. En conjunción con la Luna, más concretamente, da preocupaciones, riesgo de accidentes y peligros relacionados con el agua,  críticas que traen como resultado perdida o ganancia de amistades, y perjuicio para el lucro.

Dicha estrella también tiene cierta influencia a nivel espiritual pero se dice que esta sólo puede ser recibida por personas con un alto estadio evolutivo o que estén vibrando alto, en sintonía con esas corrientes energéticas superiores.

En todo caso, Neptuno potenciará y acentuará el efecto de esta Luna llena pisciana, para bien o para mal. Así que será mejor procurar estar lo más serenos posible, entregados a una sana experiencia espiritual, relajados, meditativos, sátvicos (puros, embebidos en nuestra naturaleza esencial), abiertos a recibir la inspiración y las bendiciones espirituales que este signo es capaz de proveer, en lugar de hundirnos en la angustia existencial y en los remolinos vitales que amenazan con drenar nuestro ánimo y consumir nuestras fuerzas para dejarnos abatidos. 

Hay tendencia a deprimirse y a caer en la melancolía por lo que será fundamental poner en práctica el mindfulness (la atención consciente al aquí y ahora), así como también encontrar momentos y espacios seguros de escucha interior para atender a ese contenido interno que busca ser reconocido, canalizado y sanado.

No se trata pues de reprimir las emociones sino de sentirlas, vivirlas y gestionarlas de manera consciente. 

Tal vez sea preciso llorar para desahogarnos o asistirnos de alguna forma de arte inspirado como la música, la danza, la poesía o la fotografía para canalizar ese torrente emocional y permitir que se acabe disolviendo, haciendo que todo eso tan apabullante que sentimos pueda ser trascendido y el mar agitado de nuestro mundo interior retome la calma, apoyarnos en el amor incondicional de nuestros afectos más íntimos y en el apoyo y buena disposición de nuestras amistades.

Quizá no podamos controlar en gran medida lo que sucede afuera pero sí que podemos conseguir aquietar nuestro interior si nos aplicamos a ello y atravesar ese agitado mar con la fe de que todo pasa. 

Si queremos evitar hundirnos hemos de ser resilientes, lo cual comporta hacer un acto de voluntad y transformar nuestros miedos y limitaciones en la fuerza motriz de nuestra superación, el sextil entre Plutón en Capricornio y Neptuno en Piscis nos asistirá en ello. 

El objetivo es sobrevivir, y para ello es preciso efectuar la transformación estructural y el disciplinado empoderamiento que nos propone Plutón en Capricornio y acogernos a la fe y el amor incondicional que nos plantea Neptuno en Piscis, ambos retrógrados, por lo que todo este trabajo ha de ser elaborado primordialmente a nivel interno, requiriendo de una profunda reflexión y preparación para poder ser volcado hacia afuera en el momento oportuno. 

Puede que la sensación sea la de estarse ahogando y de estar esperando a un bote de salvamento que viene con retraso, sin contar con un salvavidas al que agarrarse, o de querer nadar con el mar en contra, pero es ahí cuando debemos hacer acopio de una profunda voluntad, resistencia y fe para mantenernos a flote, mientras las circunstancias son más favorables.

La Luna también representa lo familiar, por lo que esta conjunción Luna-Neptuno en Piscis puede manifestarse a través de situaciones complicadas y dolorosas a nivel familiar. Las desgracias, desilusiones, las mentiras, el engaño  o la traición podrían estar presentes de alguna manera. Ante esto pueden emerger ciertas cualidades piscianas, como la compasión, la abnegación, el autosacrificio, el amor incondicional y el perdón. 

En todo caso, la experiencia puede dejarnos abrumados, abatidos y desolados, por lo que también en este caso habrá que acudir a la resiliencia para superar el trance que la dura experiencia supone.

Por si fuera poco, Marte en Libra, signo donde se encuentra en exilio, por lo tanto, en mal estado cósmico, se encontrará en conjunción al Sol en Virgo, aunando su energía a este en la oposición Solilunar.

Esta conjunción como tal puede hacer referencia, entre otras cosas, a la vacilación a la hora de tomar decisiones que den solución práctica a los problemas, así como en lo referente a emprendimientos e iniciativas que, una vez tomadas, tendrán que ejecutarse tanto con diplomacia, como con esmero, organización y pragmatismo.

También puede tratarse de iniciativas donde exista un componente artístico o estético y que requieran de habilidades prácticas a nivel creativo, como podría ser por ejemplo algún trabajo artesanal, o bien, de alguna decisión conjunta, con algún asociado por ejemplo, o de tipo legal que pueda ser relevante en nuestro trabajo o en algún sentido práctico.

Ese Marte también conlleva un liderazgo vacilante, dubitativo, inseguro, que requiere consultarlo todo al detalle con alguien más influyente y preparado o más creativo en un sentido técnico, o asesorarse con algún experto antes de actuar.

Esta conjunción también puede hacer referencia a litigios que hay que preparar con detalle y organización antes de entrar en el ruedo, asuntos prácticos que será preciso aclarar con abogados o asesores o bien, a conflictos legales en torno asuntos laborales, de salud o en relación a aseguradoras.

En cuanto a la dinámica energética que se suscita a través de la oposición solilunar, de la que esta conjunción del Sol en Virgo participa, con el Sol oponiendo también a Neptuno, nuestro mundo emocional, necesidades básicas y lo relacionado con lo femenino, así como con lo maternal, familiar y hogareño puede verse profundamente afectado.

Es posible, por ejemplo, que veamos un recrudecimiento de los casos de violencia doméstica, o que el ámbito familiar se vea afectado de alguna por algún tipo de litigio o temas legales en general, por temas de herencias por ejemplo, que pongan en riesgo el patrimonio familiar. 

Así mismo, puede que algún familiar o afecto esté pasando por momentos muy difíciles a causa de temas legales que pongan en riesgo su estabilidad emocional, su casa, su familia e incluso su libertad. 

La casa también puede verse afectada, por ejemplo, con asuntos relacionados con el agua que requieran la intervención del seguro.

A nivel mundano, este aspecto puede representar conflictos diplomáticos por algún territorio sumido en una situación dramática y compleja, e incluso la activación de algún conflicto bélico “en nombre de la paz” suscitado por motivos de fanatismo religioso. 

Puede también acontecer fenómenos naturales donde el agua esté implicada tales como inundaciones de gran envergadura, tsunamis, trombas, etc., así como algún gran naufragio  o algún problema marítimo que requiera intervención diplomática para su resolución.

Por su parte Júpiter, regente tradicional del signo de Piscis y, por lo tanto, también dispositor de esta Luna llena, se encuentra retrógrado en el signo de Acuario, lo que nos habla de asuntos de alcance internacional que afectan a un gran número de población, naciones que experimentan un recrudecimiento de su miseria, teniendo como resultado la gestación de migraciones en masa que, aunadas a la expansión cultural que facilitan las redes sociales en este mundo cada vez más globalizado, nos conducirán a una mayor multiculturalidad. 

También se estarán fraguando, ante el hundimiento que la población está experimentando en muchos países por la contingencia actual, la crisis del sistema, la inestabilidad económica y la ambición de la desmedida de las élites de poder, movimientos políticos alternativos a los partidos tradicionales, orientados sobre todo a promover los derechos y libertades, en un tiempo en el que, de alguna manera, vamos para atrás en ese sentido (es lo que tiene Júpiter retrógrado en este signo).

En otro orden de ideas, este planeta, al estar retrógrado en Acuario, conducirá la enorme sensibilidad, la profundidad interior y la necesidad de espiritualidad de esta Luna llena en conjunción a Neptuno en el signo de Piscis, hacia la busca del sentido de la existencia a través de una interiorización renovadora, un sentido de la existencia basado en el cambio, bajo la premisa de que la vida, como proceso de experimentación de la consciencia, es cambio. 

Orientado también a la recuperación del sentido original, de ese sentimiento ancestral que nos une como especie humana, sin distinciones,   que concibe la diversidad de nuestra humanidad como algo benéfico, enriquecedor y expansivo, que nos une fraternalmente y que nos brinda múltiples oportunidades de aprendizaje tanto individual como colectivo.

Esa búsqueda de sentido también tendrá lugar a través  de la experimentación del aquí y el ahora, por medio de una constante reflexión , de una reiterada toma de consciencia, así como en la importancia concebida al futuro como ese horizonte de sucesos que nos ofrece un sinfín de posibilidades, que nos brinda esperanza y que promete cambio.

Júpiter en Acuario también nos conecta con una visión fundamentada en la libertad, la igualdad, la fraternidad, el desapego, y puede conducirnos a la búsqueda del despertar, al estar retrógrado podemos decir que es un despertar que se está gestando, que cada uno está viviendo en su fuero interno y que luego, más adelante, se irá viendo proyectado en la sociedad.

Esto comporta, entre otras cosas, la fragua de una ruptura de paradigmas, tanto filosóficos, políticos y religiosos, como culturales, que proviene de una proceso introspectivo y reflexivo de ruptura y liberación de viejas creencias, de un desaprendizaje revolucionario que está preparando el espacio para un renacer cultural.

Como dispositor de esta Luna, facilitará también la deconstrucción de creencias respecto a la familia, nos quitará la venda y nos permitirá verla bajo una nueva  perspectiva, buscando de alguna manera desdramatizar la dinámica familiar, dar salida creativa a su complejidad y sus problemáticas, enseñarnos la solidaridad de grupo que tiene que existir en el clan pero también el desapego y la libertad que son necesarias para exorcizarnos del drama que muchas veces nos ahoga.

Júpiter en Acuario también nos enseña la vía del humor como como camino de liberación y de distensión ante el drama emocional que podemos estar experimentando en estos tiempos.

Es posible, por otro lado que tengan lugar reencuentros inesperados con familiares lejanos, viajes repentinos en el entorno familiar motivados por situaciones complejas y/o dramáticas, que requerirán un gasto de dinero y recursos pero que ofrecerán la esperanza de un futuro más próspero y estable para la familia en general o para alguno de sus miembros. 

De igual manera se verán propiciados los viajes repentinos, así como en grupo o con amistades por motivos espirituales o artísticos. En todo caso, los viajes estarán sujetos a las restricciones propias de estos tiempos y no será raro experimenten retrasos o que se vean pospuestos por complicaciones y temas prácticos o burocráticos. 

Júpiter en Acuario también promueve las creencias  fundamentadas en lo cuántico, en la multidimensionalidad, las realidades alternativas, los mundos paralelos, en la existencia  de extraterrestres, en lo fenoménico, lo cual se ve potenciado durante este ciclo Lunar y especialmente durante este plenilunio al ser dispositor de esta Luna llena pisciana. 

Al estar retrógrado nos puede indicar que actualmente se están haciendo estudios en estos campos, así como en materia tecnológica que aún no han sido revelados, quizá por el impacto que pueden tener o por su relevancia a nivel científico, y que más adelante una vez se ponga Júpiter directo  hacia mediados de octubre, verán la luz.

En todo caso, Júpiter en Acuario fomenta la expansión del saber y de lo tecnológico, de las telecomunicaciones y las redes, de todo lo que tenga que ver con el espacio, del conocimiento abstracto de “nuevas” realidades o dimensiones, y brinda la oportunidad de hacer grandes avances en cuanto a inventos y descubrimientos.

La polaridad Virgo – Piscis de esta Lunación facilita la integración de ciencia y espiritualidad, de lógica y fe, de pragmatismo y sensibilidad e inspiración.

Queda de nosotros como individuos y como especie aprovechar esta dinámica energética para avanzar en ambos sentidos.

Soñar con los pies en la tierra, crear con sentido común a la par que dejamos volar nuestra imaginación y  nos abrimos a sentir la inspiración que nos nutre puede ser una buena forma de canalizar las energías del eje Virgo – Piscis que ahora se ven activadas por la presencia de las luminarias.

Por su parte, Venus en Escorpio nos estará brindando la oportunidad de explorar el poder y la sombra de lo femenino, del amor, de las relaciones y de la belleza. 

Nos mostrará, entre otras cosas, el poder transformador del amor, la posibilidad de morir y renacer a través de este, de hacer alquimia y autoindagación profunda a través de las relaciones.

De descubrir cuan poderosos podemos llegar a ser si desarrollamos autoestima y la capacidad que tenemos de renovarla cuando está hundida en el espeso fango del dolor, el trauma, las bajas pasiones y las relaciones toxicas, saliendo más sabios, fuertes y empoderados.

Es el mejor momento para utilizar el arte como herramienta terapéutica y de autoconocimiento.

Venus en Escorpio se nos está mostrando también con la belleza de ese volcán en  erupción en La Palma que, aunque tristemente destruye todo a su paso resultando catastrófico para quienes viven en su cercanía, no deja de ser un bello e impresionante espectáculo que nos muestra el poder y la capacidad de transformación de la madre naturaleza.

Y como toda Luna llena, será un momento para conectar con la plenitud de lo femenino para meditar en conexión con su energía maternal, con la mejor disposición, con la entrega y total receptividad que esta Luna pisciana en conjunción a Neptuno propone, que su nocturna luz, poética, mágica y misteriosa nos ayude a transcender lo superfluo y nos muestre su sutil belleza de su amor incondicional, que alivie cualquier pena y nos ayude a trascender el dolor, a aceptar lo que no podemos cambiar y a aplicarnos con fe en aquello que si es posible. Como bien demanda el eje energético de este plenilunio, “a Dios rogando…” (Piscis) “…y con el mazo dando” (Virgo).

Qué la madre Divina nos ampare, bendiga, guíe y dispense su infinita sabiduría y su inconmensurable amor.



Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga

Luna Llena en Piscis 2020


Piscis es el signo de la inspiración, así que ha llegado el momento del año en que es preciso preguntarte qué tan inspirado estás, que tan conectado estás con la profundad de tu alma, con los mundos sutiles, y no te hablo de fantasmagorías, sino de esas energías superiores, divinas, de tu conexión con la fuente. ¿Te sientes en comunión con la totalidad de la Vida o te sientes desconectado?

Sea como sea, la Luna llena en este signo nos está alentando a experimentar en nuestro interior esa comunión, a meditar, a inspirarnos, a ser más sensibles y receptivos, a apreciar la sutil belleza que subyace en la creación, esa que le ha permitido manifestarse. Así mismo, nos invita a vibrar en amor incondicional, a sentir la magia que nos permite estar aquí, viviendo este sueño, este maya (ilusión), y a experimentar la esencia trascendente que se esconde tras su velo. 

A nivel emocional, esta Luna llena, que tendrá lugar en el grado 10 de Piscis, promete sumergirnos en los profundos mares del alma, y ya sabemos cómo es el mar, misterioso, insondable, a veces calmo, otras agitado, y otras incluso puede reservarnos un temible tsunami, amenazando con arrasar todo a su paso. 

Y es que Piscis es un signo de emociones variables e inquietas como las olas del mar, así que no nos extrañe encontrarnos especialmente sensibles y puede que hasta removidos durante esta lunación de plenilunio ya que este signo nos vuelve más susceptibles de lo habitual e incluso más vulnerables, cosa que habremos ido notando durante el desarrollo de este ciclo lunar que tuvo su novilunio en el poderoso, creativo y dramático signo de Leo, por tanto todo ese drama leonino verá su punto cúlmine de expresión durante el plenilunio pisciano, ¿os podéis imaginar lo que esto puede representar a nivel emocional?... Será como ese bebé que llora desgarradoramente y, aunque es probable que podamos encontrar diversos motivos, puede que en el fondo no sepamos porqué. 

Quizá simplemente sea un intento de llamar la atención sobre alguna necesidad desatendida o bien puede ser también que sienta todo lo que le ocurre y/o lo que pasa a su alrededor con tal intensidad que se sienta alienado por su propia sensibilidad y necesite desahogarse. 

Y aunque puede que algunos afronten este período de mayor sensibilidad a través de la negación de esas emociones tan profundas o la evasión de estas a través de algún pasatiempo o adicción, lo ideal sería concedernos ese espacio sagrado de conexión con nuestro interior que nos permita abrirnos a sentir aquellas corrientes que se mueven en las profundas aguas del alma, sus diferentes peces y otras especies abisales, esos traumas y dolores, esas insatisfacciones, esas nostalgias y desilusiones, así como también esos sueños que, cual estrellas y caballitos de mar, adornan nuestro mundo interior, llenándolo de magia, ilusión y esperanza. 

Es posible que necesitemos llorar, o bien, desahogarnos de alguna otra manera, vaciarnos de todo lo que nos genera tristeza, dolor, desazón o insatisfacción, ya sea a través de las lágrimas o de alguna forma de expresión artística donde la inspiración sea la clave, tal como la música, la danza o la poesía, que nos permita sublimar esas emociones y retornar a la calma, no sin haberlas experimentado pues sentir es sanar y sólo entregándonos a sentir serenos capaces de trascender ese contenido emocional que, de lo contrario, acabará drenando nuestras energías, nuestra vitalidad. 

Otra emoción asociada a Piscis es la culpa, que puede llegar a emerger fácilmente cuando la Luna florece en este signo. Es preciso, en este sentido, ser capaz de trascender esta emoción, que puede resultar tan dolorosa y autodestructiva, a través del perdón, así que es buen momento para practicar ho’oponopono (terapia del perdón), para poder reconciliarnos interiormente con nosotros mismos y con cualquier persona, relación o circunstancia respecto a la cual emerja esta emoción en nuestro interior. 

En todo caso, esa misma sensibilidad que hace de Piscis un signo tan sufrido y complejo, también lo convierte en un signo sumamente intuitivo e inspirado. 

Por ello, esta Luna puede brindarnos la oportunidad de canalizar energías sutiles a través de alguna forma de expresión artística, así como de adentrarnos más profundamente en nuestra dimensión espiritual y experimentar la comunión con la fuente, representada a través de su maternal energía, que desplegada en este signo hace referencia a la madre divina, aquella que nos nutre y cobija con su amor incondicional, nos insufla su profunda sabiduría, nos deleita con la sutil belleza de su gracia y nos enseña la entrega y el perdón.

La Luna llena en este signo también nos está invitando a meditar y a encontrar nuestro espacio de retiro y de silencio no sólo exterior sino interior. 

Así mismo, nos llama a soñar, a dejar volar la imaginación, a creer en aquello que no podemos ver, a tener fe. 


Hemos de estar atentos, sin embargo, para no caer en los oscuros abismos que la energía pisciana también nos podría deparar.

Y es que este es un signo misterioso y contradictorio, su energía está relacionada, entre otras cosas, con los despistes, la confusión y, en su expresión más densa, con los engaños y las traiciones. 

Otros sentimientos vinculados a este signo son el abandono, la soledad y el vacío, así como la sensación de alienamiento. En este sentido, es importante recordar que Piscis inclina al aislamiento, ese que permite experimentar de forma más fehaciente la sensación de separación y que nos recuerda que hay algo más grande que nuestro personaje, a lo cual precisamos volver. 

La Luna además hace referencia a la madre, a la familia, al clan, a los ancestros, al hogar, la casa, la intimidad, a nuestros afectos, a nuestras necesidades básicas, así como también a nuestra capacidad de nutrir y expresar cariño, así que estos aspectos vitales también pueden verse embebidos en la sutil, compasiva y emotiva energía pisciana. Entre otras cosas, estaremos más sensibles a nuestras propias necesidades, aunque es posible que en cierta forma nos sintamos muy dispuestos a sacrificarlas por los demás como una forma de expresar e incluso demostrar nuestro amor incondicional. 

No obstante, la impronta leonina que marcó el inicio de esta lunación estará ahí presente, y tanto puede emerger a través del plenilunio pisciano como una generosa entrega y un heroico sacrificio por nuestra familia o afectos, como también expresarse de forma egoísta, dando una excesiva autoimportancia a nuestras propias necesidades y adoptando una actitud victimista y culpabilizadora hacia aquellos que sentimos tendrían que salvarnos de nuestra profunda insatisfacción. 

Es importante, por ello, evitar caer en actitudes infantiles y ver qué podemos hacer nosotros mismos por llenar esos vacíos y, más aún, explorar el origen de estos, lo cual siempre nos llevará a una misma conclusión, nos sentimos separados, desconectados, de la fuente y, por ello, interiormente desnutridos, desarraigados y desatendidos, huérfanos de ese amor incondicional que todo lo llena. 

Claro que puede darse el caso de que realmente nuestros afectos no hagan mucho por expresarnos cuánto nos quieren o que incluso no sientan exactamente lo mismo que nosotros o, al menos, no con la misma intensidad, por lo cual es normal que nos sintamos dolidos y/o abandonados en algún sentido, en ese caso, quizá estaría bien abrirles el alma y expresarles nuestro sentir, aunque si su respuesta no es la que esperamos seguramente acabaremos por sentirnos incomprendidos, cosa muy típica de Piscis, que es capaz de comprender a todo el mundo pero al que casi nadie comprende. En todo caso será importante expresar aquello que sentimos, de lo contrario caeremos en esa costumbre pisciana que a veces puede resultar enfermiza que es la de callar y aceptar hasta lo inaceptable. Y aunque es positivo saber adaptarse a las circunstancias, algunas veces el conformismo pisciano nos puede llevar a soportar situaciones tóxicas que, tarde o temprano, acabarán por deprimirnos o enfermarnos. 

Hemos pues de recordar que la compasión ha de empezar por nosotros mismos. 

Pero más allá de toda esta faceta emocional tan convulsa, Piscis es, sobre todo, un signo místico, sin duda el más espiritual de todos. Este representa, en esencia, el caos previo a toda creación, la fuente de la cual proviene y la disolución de la misma, es por este motivo que se encuentra situado en el último puesto de la rueda zodiacal, es la cola del ouroborus, el final del ciclo, pero también el preámbulo a un nuevo comienzo, por ello guarda un profundo sentido de eternidad e infinitud. 

Por si fuera poco, Neptuno, uno de los dispositores de esta Luna llena pisciana por su regencia moderna sobre el signo de Piscis, se encuentra en este mismo signo, por tanto, domiciliado, y además retrógrado, enfatizando así la energía espiritual de esta lunación y volcándola hacia dentro, permitiéndonos ir aún más profundo en la introspección que esta Luna nos propone. 


Por otra parte, Júpiter, también dispositor de esta Luna por su regencia tradicional sobre el signo de Piscis, se encuentra caído en el signo de Capricornio y aún en movimiento retrógrado, invitándonos a encauzar la sensibilidad pisciana en la exploración y expansión de nuestros límites y estructuras; allí, en ese escarpado territorio, nos encontraremos interiorizando con el fin de aprender de esos límites, reconocer cuánto nos hemos dejado allanar por nuestros miedos y frustraciones y aprovechar la oportunidad de desaprenderlos, para ser capaces de seguirnos expandiendo y escalando cotas más altas en pos de nuestras metas, no sin un ejercicio de auto transformación, una firme práctica de empoderamiento y una dosis extra de disciplina, ya que Júpiter aún se encuentra en conjunción a Plutón y Saturno en Capricornio, ambos también retrógrados, así que hay mucho que interiorizar y reestructurar antes de poder seguir ascendiendo. 

Este stellium capricorniano nos ayudará a tirar ese cable a tierra tan necesario cuando la energía de Piscis está reinando y podría llegar a sumirnos en la confusión y la ensoñación y, en el peor de los casos, hacernos perder la perspectiva de la realidad. 

Será resaltante también el papel que jugará el planeta Urano, que aún se encuentra retrógrado en el signo de Tauro, dentro de la dinámica energética de esta lunación, ya que la Luna se encontrará formando un sextil a este, y el Sol, por su parte, un trígono al mismo. Esto nos indica que los cambios repentinos y radicales, las sorpresas y los descubrimientos estarán a la orden del día. 

El Sol en Virgo, signo que, entre otras cosas, representa la verdad, estará pues iluminando a la Luna pisciana, exponiendo a la luz el caos, la confusión y los engaños, lo cual, con la ayuda de Urano, hace referencia a interesantes revelaciones que pueden perturbar nuestra paz y seguridad pero que también pueden producir cierta sensación de alivio, ese alivio de saber sobre qué terreno pisamos, de ver las cartas dadas de vuelta sobre la mesa para poder ver las personas, cosas y situaciones desde una perspectiva totalmente diferente y comprender mejor la totalidad de cuanto nos acontece. 

Esta aspectación puede ser además muy favorable a nivel espiritual, ya que representa un nuevo llamado a despertar, así mismo, será altamente estimulante para nuestros sentidos físicos y también para nuestro psiquismo, potenciando tanto la sensorialidad como la intuición, la percepción extrasensorial en general y las revelaciones oníricas. Es pues una aspectación bastante tántrica y que además removerá nuestros valores y nuestra autoestima, haciendo que nos replanteemos muchas cosas. 

El ámbito económico también puede verse estimulado, bien en sentido positivo, a través del cumplimiento de algunos sueños que implican cambios en nuestras vidas, gracias a nuestros ahorros o a algún regalo o dinero inesperado, o bien, en sentido negativo, a través de alguna pérdida o estafa que en la lunación pisciana suelen abundar y de la que quizá pueda librarnos la virguiana luz del Sol que con su ojo clínico lo escrutará todo al mínimo detalle y nos advertirá de aquello que pueda poner en riesgo nuestra seguridad. 

A nivel colectivo, por supuesto, también veremos aflorar los engaños a la luz y tomaremos mayor consciencia de la magnitud del caos reinante. 

Como si no bastase, la interacción de Urano en Tauro con la Luna llena pisciana puede hablarnos también de una mayor incidencia de desastres naturales, sobre todo de aquellos relacionados con el agua, tales como tsunamis, huracanes, trombas, lluvias torrenciales e inundaciones, aunque espero que tales sucesos no se produzcan o, en todo caso, causen el menor daño posible. Sea como sea, con Urano en Tauro, la Tierra se encuentra atravesando un período de cambios radicales y el elemento agua representado por esta Luna llena pisciana puede hacerse notar en este sentido. 

Volviendo al plano personal, hemos de estar atentos también a este elemento, ya que puede haber mayor incidencia de filtraciones, inundaciones, etc., que pueden representar gastos inesperados, o bien, tener que solicitar la asistencia del seguro. 

Esta Luna, no obstante, puede reservarnos también bonitas sorpresas, esas donde la magia y el encanto están presentes, y brindarnos la oportunidad de una mayor experimentación espiritual. 

Meditemos pues para disipar las espesas neblinas del inconsciente con la perfecta luz de la consciencia, entreguemos nuestra límpida alma al infinito, para ser uno con la totalidad de la existencia, en plena comunión con la fuente, con el vacío, ese vacío de la eternidad que nos reserva la verdadera plenitud, el gozo divino del samadhi, quizá no lo alcancemos tampoco esta vez, pero qué lindo es soñarlo, o quizá sí, quién sabe, con Piscis todo es posible. 

Que la madre divina en su insondable compasión nos revele en su silencio la inmensidad de su gracia y nos ayude a trascender el sufrimiento de esta existencia condicionada, que el velo de maya se abra para nosotros y nos permita experimentar todo tal cuál es, sublime, infinito y eterno. 



Nathacha Oura
Astróloga y Taróloga

Luna Llena en Piscis 2019



Se aproxima una Luna llena mística y mágica, capaz de impregnar el ambiente y nuestro mundo interior de misterio e inspiración, se trata de la poética Luna llena en Piscis.

Esta puede, además, traer consigo cierta confusión y removernos a nivel emocional con su alta sensibilidad, haciéndonos sentir más vulnerables que de costumbre.

Este signo, intuitivo y de fértil imaginación, tiende a la ensoñación, a recrearse en sus fantasías, así como también a dejarse envolver fácilmente por sus miedos. Por ello, cuando la Luna transita por el mismo, hemos de ser muy vigilantes de nuestras emociones para no dejarnos arrastrar por esos miedos que se traducen en negatividad y desánimo. Cómo enfoquemos esa enorme capacidad pisciana de volar con la imaginación puede hacer la diferencia entre visualizar aquello que es deseable o dejarnos poseer o alienar por nuestros fantasmas.

En todo caso, la energía que experimentaremos con esta Luna tenderá a hacernos vivir interiormente entre nubes, ya sean blancas como el algodón o grises nubarrones de tormenta, nubes que en cualquier momento pueden desvanecerse para mostrarnos cuan ilusorias podían ser nuestras expectativas, mientras que, desde el polo opuesto, el Sol en Virgo nos invitará a actuar de manera realista y pragmática, así que tendremos que armonizar esta especie de conflicto energético entre dos áreas de nuestra vida que pueden verse confrontadas de alguna manera, buscando ese equilibrio que les permita dar curso a los acontecimientos que en conjunto manifestarán.

Por si fuera poco, el Sol estará acompañado de Marte, Venus y Mercurio, formando un stellium en el signo de Virgo, invitándonos a tomar acciones rápidas pero, eso sí, organizadas, y además consensuadas a través de una comunicación clara, veraz y objetiva, así como a obrar racionalmente, con voluntad y determinación pero de forma controlada y cooperativa, teniendo en cuenta cada detalle, así como la opinión que alguna otra persona implicada pueda aportar para la resolución de esos asuntos de tipo práctico que en este tiempo nos ocupan.

Puede que si las cosas no salen tan perfectamente como quisiéramos nos sintamos desilusionados o decepcionados.  No obstante, hemos de tener en cuenta que la Luna llena en Piscis, que además se encuentra en conjunción a Neptuno y Lilith, puede generar cierto grado de confusión y complicaciones para las que habrá que estar preparados, aprovechando al máximo las energías precavidas, pragmáticas y resolutivas que el actual stellium en Virgo nos ofrece, para que sea posible  atajar a tiempo los entuertos propios del ambiente pisciano reinante. 

El peor lado de Piscis puede manifestarse, por ejemplo, a través del sufrimiento, la enfermedad, los despistes, confusiones, el engaño, la traición, la culpa, la negatividad, los miedos, el abandono, el victimismo, la queja, y es ante todas estas cosas que la energía de Virgo buscará hacer frente con su raciocinio, su interés por los detalles, su actitud precavida, realista, práctica, resolutiva y protectora.

Sin embargo, lo que también podría ocurrir con esta dinámica energética es que nos sintamos abrumados y desbordados por la abundante actividad virguiana que podría manifestarse, por ejemplo, como un exceso de trabajo, algún problema agudo de salud, la preparación de escritos que requieran cuidar especialmente los detalles, así como de una rigurosa corrección y consultas o asesoramiento, asuntos relacionados con  animales domésticos que reclamen especialmente nuestra atención, algún tipo de exigencia o crítica en nuestras relaciones de pareja, o bien, cierta sensación de alejamiento de la misma, por asuntos de trabajo, de salud o por cualquier tema de tipo práctico.  También podría darse algún tipos de cooperación entre hermanos en algún asunto de tipo práctico que seguramente requerirá de mucha atención al detalle, o que experimentemos una gran conexión con algún compañero de trabajo y trabajemos en sinergia con este para lograr los objetivos propuestos.

Tanta energía de Virgo puede recibir como respuestas desde el eje pisciano, donde encontramos a la Luna, Neptuno y Lilith, una búsqueda de evasión, ya sea a través de la música, la poesía o cualquier otra forma de arte inspirado, o bien, a través del cine, la televisión, vídeos, como también podría ser a través de los sueños o la imaginación.  En el peor de los casos, esta evasión puede manifestarse a través de algún tipo de adicción o de un bajón anímico que nos aísle de esas responsabilidades o asuntos de tipo práctico que nos agobian y que, si bien puede que nos sintamos con la disposición inicial, las ganas a nivel físico e intelectual y una eficiente creatividad a nuestra disposición para atenderlos, es posible que a nivel emocional nos sintamos sobresaturados, drenados y agotados, y acabemos quejándonos y huyendo de alguna manera de tanta actividad.


Otra forma de vivenciar la energía pisciana es a través de la espiritualidad. Esta necesidad, nacida de lo más profundo del alma, de experimentar nuestra dimensión más sutil y esencial, esa que constituye nuestra verdadera naturaleza, puede emerger e a veces como respuesta precisamente al stress que puede llegar a generarnos la rutina y el exceso de responsabilidades y asuntos de tipo práctico.

La intensa confrontación energética que estará teniendo lugar en el eje Virgo/Piscis estará participando además de una T cuadrada de la que formarán parte El Sol y Marte desde el signo de Virgo, Lilith, Neptuno y la Luna, desde el signo de Piscis, y Júpiter desde el signo de Sagitario.

Este último planeta, que es el punto focal de esta T cuadrada,  invita a una expansión difícil de conseguir en estos momentos y que sólo puede ser lograda a través de trabajo duro y de cierta capacidad de adaptación a las circunstancias, aunada a la inspiración y sensibilidad necesarias para apoyar cualquier avance. En cierta forma, nos veremos forzados a encontrar el justo equilibrio entre razón e intuición, entre trabajo y descanso, entre perfeccionismo y flexibilidad, etc., para poder responder a ese desafío expansivo que Júpiter nos presenta. Esto lo veremos reflejado en nuestros proyectos, que requerirán  en este tiempo, por un lado, de un esfuerzo mayor, y por otro,  de una sensibilidad muy afinada.

También podemos encontrarnos con dificultades, exigencias o retos relacionados con viajes o con asuntos relativos al extranjero.

Por otro lado, esta T cuadrada también puede afectar otro tipo de temas regidos por Júpiter, tales como la política, la religión, la educación superior, el deporte, etc., ámbitos donde se evidenciará de alguna manera esta tensión energética.

La dinámica establecida por la confrontación de fuerzas planetarias en el eje Virgo/ Piscis puede conciliarse también a través del ritual y la magia, no sin la tensión propia de la T cuadrada antes mencionada que podría plantear algún tipo de exigencia, reto o contrariedad al respecto pero también puede añadir la intensidad infundida por la fe y/o las creencias que fundamentan tales actividades y que estimulan su desarrollo.

Dado que tanto Piscis como su regente Neptuno guardan relación con el mar, es muy probable que se agudice algún conflicto relacionado con el ámbito marítimo, tal como puede ser el tema de las migraciones en el mediterráneo.

También es posible que el mar y el agua en general nos muestren su peor cara a través de algún tsunami, inundación o algún hundimiento, así como también es posible que se evidencie un aumento de problemas relacionados con especies marinas, tales como varamientos, pesca indiscriminada, etc. De igual manera, podría manifestarse un mayor índice de contaminación de las aguas, cosa que ya hemos venido viendo de un tiempo para acá con el grave problema del plástico. Esperemos, por supuesto, que todas estas cosas no ocurran, sin embargo, las energías están ahí y pueden manifestarse de una u otra forma.

Sea como sea, la enorme acumulación energética en el protector y resolutivo signo de Virgo, un signo además fuertemente vinculado a la ecología, nos llevará a abogar por encontrar solución a todos aquellos problemas que esté en nuestra manos solucionar, aportando nuestro granito de arena para ello, no sin las trabas de tipo político o cultural propias de la tensión inherente a esa T cuadrada de la que Júpiter participa como punto focal.


En todo caso, tanto a nivel personal como colectivo, la Luna llena en Piscis despertará en nosotros la compasión, el espíritu de sacrificio y entrega, el amor incondicional y la necesidad de comunión con la totalidad de la existencia, tan necesaria en estos momentos turbios, donde el sufrimiento y la confusión parecen impregnar gran parte de la experiencia vital que representa estar en este planeta.

La presencia de Urano en Tauro, también nos está ayudando a darnos cuenta de lo imperativo que es percibir la Tierra de forma consciente y obrar en consecuencia, liberándola de tanto daño, aprendiendo a vivir de forma sustentable.

Saturno y  Plutón en Capricornio, que aún se encuentran en compañía del Nodo Sur, estarán conectados por trígono al Sol y Marte en Virgo, apoyando, de forma responsable y comprometida, la capacidad organizativa, el sentido práctico y el alto nivel de autoexigencia a que nos sentiremos llamados en nuestro accionar y proponiéndonos trabajar con voluntad e intensidad, reciclando toda esa fuerza que en algún momento nos asistió en el pasado en función de lo que la rutina actual nos está exigiendo, así como transformar las viejas estructuras para hacernos más eficientes y productivos.

Saturno y Plutón también estarán en aspecto, con Lilith y Neptuno, el primero, y con Neptuno y la Luna, el segundo, a través de sextiles, facilitando la concreción de algunos sueños, por un lado, pero también la toma de consciencia sobre aquello que es realmente cristalizable en el plano material y aquello que quizá sólo puede ser palpable a otros niveles o que necesita de una renovación estructural para poder verse plasmado. Estos sextiles también nos aportarán la resistencia y el poder necesarios para soportar los embates de cualquier situación negativa y nos ayudará a trascender viejos patrones limitantes que nos han venido estancando, gracias a la asistencia de ese Nodo Sur que acompaña a la conjunción Saturno/Plutón. 

Es posible que esto nos ayude además a establecer una conexión más tántrica con nuestro mundo interior pues nos liberará de antiguos condicionamientos que nos han estado reprimiendo y dificultando el sentir más plenamente nuestra alma y nuestra dimensión emocional, sin ello no podremos llegar a experimentar más profundamente la sacralidad que allí se esconde.

Finalmente, este ciclo lunar, que inició con el novilunio en Virgo y tendrá su clímax con la Luna llena en Piscis en conjunción a Neptuno y a Lilith, hace referencia a un proceso de criba y perfeccionamiento interior que hemos de realizar en función de un florecimiento a nivel espiritual, a través de una toma de consciencia de todo el sufrimiento que ha sido reprimido, el cual precisa ser experimentado y, finalmente, trascendido, para poder así establecer una comunión más plena con esa energía profunda de lo femenino, de la Shakti, cuyo reconocimiento en nosotros es indispensable si realmente aspiramos a experimentar nuestra verdadera naturaleza.

Es la Shakti, con su misteriosa y divina fuerza, la encargada de sanar ese dolor ancestral producido por la ilusión de separación a medida que nos eleva hacia la fuente.  Esta Luna llena, nos brinda, precisamente, la oportunidad de conectar a través del alma con esa fuerza, para ello hemos de reconocer y aceptar nuestras emociones y sufrimientos más arraigados a través de una profunda introspección, dejarlas brotar a través del llanto, los sueños, la poesía y arte en general y, posteriormente, ser capaces de sutilizar cualquier remanente, a través de la meditación y otras prácticas espirituales, así como del mismo arte.

Esta Luna nos propone pues, purificación, sanación y elevación, trascender culpas, perdonar, amar incondicionalmente, dejar fluir nuestras emociones y, finalmente, trascender el dolor que la ilusión de separación ha generado en nosotros. 

Somos mucho más que nuestro cuerpo, emociones, pensamientos y condicionamientos, y es momento de asumir esto y aventurarnos a desafiar las falsas creencias que nos atan a una percepción errónea y fragmentada sumergiéndonos en el olvido de nuestra verdadera naturaleza, sutil, infinita, inabarcable y eterna.

Meditemos pues para propiciar esta experimentación.





Nathacha Oura

Astróloga y Taróloga