La Comunión Cósmica

Somos un microcosmos y como tal tenemos la capacidad de establecer una comunión con el macrocosmos y esa comunión y comunicación se establece a través del Amor, que es la esencia de todo, desde lo infinitamente grande hasta lo infinitamente pequeño. Tenemos un templo a nivel microcósmico que es nuestro cuerpo y otro a nivel macrocósmico que es la Tierra.  


Cuando estuvimos en el útero materno, nuestra madre fue también nuestro templo, donde habitábamos, entonces estábamos dentro de varios templos simultáneamente, nuestro cuerpo, el de nuestra madre, el de la Tierra y la cosa sigue... Porque el Universo es un fractal que se extiende hasta el infinito. Así mismo, cada una de nuestras células, pequeños mundos microcósmicos que conforman nuestra estructura, son templos en sí mismos, cada una contiene la esencia, la Vida, el Amor, la Luz, por ello cada acto de comunión con el Universo debe ser pleno, la comunión se establece con ese principio presente tanto en nuestras células y átomos que nos conforman como con los otros seres, con la Madre Tierra, con el Macrocosmos en su totalidad, en el reconocimiento pleno de que somos Uno, la comunión consiste entonces en entrar en la más pura resonancia del Amor.