Libra



El signo de Libra, La Balanza, alude a la búsqueda del equilibrio, que sólo se logra a través de la conciliación de las polaridades, masculino y femenino, activo y pasivo, día y noche, ciencia y arte, razón e intuición, reconociendo que estas, aún siendo opuestas entre sí, se complementan y, por lo tanto, es únicamente a través de la confrontación de ambas energías que se alcanza la armonía y la sensación de complementación e integración.

La mayor necesidad de este signo es encontrar la medida justa de las cosas, descartando lo que sobra y completando lo que falta, para establecer una base bien estructurada que le sirva de soporte en la consecución de sus objetivos.

A nivel personal, el librano ha de encontrar el balance perfecto, a través de un proceso de mutuo reconocimiento e interdependencia. En este sentido, libra es el signo de las relaciones interpersonales, que permiten alcanzar un conocimiento más completo de sí mismo a través de la interacción con el otro.

Sociable por naturaleza, la persona que nace bajo este signo necesita del mundo y disfruta explorando todo lo que le rodea e incluyéndolo en su experiencia vital.  No se concibe aislado de los demás y su principal motivación es el poder compartir.

Podría decirse, sin duda, que el mundo es su casa y su casa es el mundo. Libra interviene activamente más allá de sí mismo, opinando, colaborando y compartiendo con los demás y es en actividades de grupo donde se expresa con mayor esplendor y desarrolla todo su potencial.

Este signo tiene la capacidad de captar la autenticidad de los demás, de reconocer lo que hace diferente, único y especial a cada uno, por ello, es capaz de percibir la belleza de cada ser.  De igual manera es a través de este reconocimiento del otro que podrá tener un patrón de referencia que le permita distinguir las diferencias y los puntos en común con las demás personas y, de esta manera, alcanzar una mayor conciencia de sí mismo.

Libra se autoafirma pues a través de las relaciones interpersonales y, especialmente, por medio de las relaciones de pareja, ya que le brindan esa posibilidad de contrastarse directamente con otro, para lograr, de esa manera, definirse a sí mismo.

Por esta razón le es primordial contar con alguien a su lado, ya que además no concibe la idea de estar sólo.

Este signo es sumamente fiel, pero demanda una gran autenticidad en su pareja, tiende a asociarse con personas independientes, autosuficientes, que sean diferentes, únicos y que evidencien una gran determinación e iniciativa ante la vida.

Su más alto objetivo en la vida es conformar una familia. Sin embargo, el hogar puede llegar a convertirse en una limitación para el librano, como una especie de prisión, que le impide actuar de manera espontánea, por las responsabilidades que le demanda. No obstante, para los Libra más evolucionados, simbolizará, en cambio, una estructura y un asidero en la vida que les infundirá seguridad y les permitirá acumular experiencia y lograr la madurez necesaria para poder salir con mayor serenidad al mundo exterior.




Quizá el mayor defecto de Libra es el apego.  Es muy celoso de sus posesiones y puede sufrir mucho a causa de caídas económicas, de las que tendrá que aprender a levantarse y a trascender las pérdidas para reconstruir sus valores con un sentido más trascendente.

Su seguridad económica, de cualquier manera, suele cimentarse en lo que tiene en común con los demás, ya se trate de recursos compartidos con la pareja o con algún socio.

En otro orden de ideas, es un signo que está abierto y dispuesto a los cambios rápidos y radicales, ya que estos realmente le entusiasman y  si algo se complica es capaz de tomase su tiempo para ocuparse de solucionarlo con paciencia y tesón.

Sin embargo, en ocasiones, tiende a mostrar una actitud demasiado pasiva ante las transformaciones que son necesarias efectuar dentro de sí o, al menos, a los demás puede parecerle así.

Cierto es, en todo caso, que le cuesta tomar decisiones, pues todas las opciones le parecen atrayentes.

Libra suele ser muy inteligente, refinado y creativo y, sobre todo, tiene muy en cuenta que sólo es capaz de enseñar quien está dispuesto a aprender.

Es pacífico por naturaleza y difícil de perturbar, sin embargo, cuando siente que peligra su armonía y disfrute, automáticamente se pone a la defensiva.

El éxito social y la proyección profesional son sumamente importantes para el librano, pues necesita tener metas y objetivos que le llenen y, sobre todo, que reconozcan su esfuerzo.

En el plano laboral puede oscilar entre el trabajo totalmente abnegado y resignado y el pasotismo y la quejadera.

Su mejor herramienta para servir a los demás es su elevada sensibilidad e inspiración, que les permite percibir lo que es invisible a otros, revelando así lo sublime, lo bello, pero también lo que no lo es.

Siente que su misión en la vida es poner orden en el caos. Por ello, trabajos relacionados con el mundo del arte y del diseño, la decoración y la belleza, son ideales para el librano.  O bien, las labores espirituales, de ayuda al necesitado y a la colectividad, así como también, la abogacía, ya que el librano tiene un auténtico sentido de la justicia y la defiende ardientemente.  También puede ser un hábil diplomático y desempeñarse muy bien en tareas de relaciones públicas, haciendo buen uso de su natural talento para socializar y hacer contactos.